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"Estas naciones están contribuyendo a hacer las cláusulas de acción colectiva la norma del mercado en la emisión de bonos de deuda soberana externa", declaró Taylor en un comunicado.
Estas cláusulas permiten al país emisor negociar un acuerdo para la reestructuración de su deuda con una mayoría de los acreedores en caso de ser incapaz de realizar los pagos previstos y el pacto debería ser respetado por todos los prestamistas.
Con ello se evita que una minoría de acreedores obstaculicen acuerdos con los que concuerda el país deudor y la mayoría de los tenedores de bonos, lo que facilitará negociaciones para la reducción de la deuda como la que lleva a cabo Argentina actualmente.
México abrió el camino con la inclusión de estas cláusulas en una emisión en febrero del año pasado, que fue imitada en 2003 por Uruguay, Perú, Belice, Guatemala, Corea del Sur, Italia, Polonia y Suráfrica.
Este año también las han usado Chile, Panamá, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Brasil y Turquía.
El gran número de emisiones de bonos con las cláusulas desde el año pasado indica que los compradores de títulos soberanos no las han rechazado, como se temía.
"El Tesoro anima a todos los países que emiten bonos externos gobernados por la ley de Nueva York a que incluyan las cláusulas de acción colectiva", recalcó Taylor en el comunicado.
El Departamento del Tesoro bajo la dirección de Paul O'Neill, el antecesor del actual secretario John Snow, apoyó tanto estas cláusulas como el Mecanismo para la Reestructuración de la Deuda Soberana (SRDM), una suerte de tribunal de bancarrotas para naciones ideado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
No obstante, el SRDM fue criticado por organizaciones no gubernamentales porque daría demasiado poder al FMI y por el mercado, al considerarlo demasiado revolucionario.
El cambio de liderazgo en el Tesoro supuso el beso de la muerte para el SRDM, pues Snow le retiró su apoyo.
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