Apuestan a acuerdo para 2006
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Gustavo Cañonero
«Sería ideal -consideró Molano- que arrancaran las negociaciones tras las elecciones y que cerraran a principios del año próximo, aunque, más allá de lo que ocurra, mantenemos nuestro optimismo en los bonos, porque el gobierno está muy líquido.»
Fernando Losada, del ABN AMRO, coincide en que las negociaciones con el FMI «se acelerarán tras las elecciones». De acuerdo con su visión, la fallida colocación de BODEN 2015, más el retiro de Suez de la concesión de Aguas Argentinas, «impide al gobierno seguir manteniendo una actitud confrontativa con el Fondo». Según su visión, el calendario electoral no deja demasiadas chances que arreglar en 2006, ya que « concentrar todos los vencimientos para 2007 sería muy peligroso, considerando la proximidad de las elecciones presidenciales». Tal vez, el principal punto conflictivo pase por la actitud que mantendrán los países del G-7 en caso de avanzar con la negociación. El equipo económico confía en que, esta vez, la presión será mucho menor. Sin embargo, el economista de uno de los principales bancos de Wall Street no es tan optimista. «El Tesoro estadounidense, lejos de flexibilizar, está endureciendo su posición sobre la Argentina y lo mismo ocurre con el Departamento de Estado.»
La preocupación estadounidense pasa, sobre todo, por el acercamiento del país con Venezuela, que incluso compraría u$s 500 millones adicionales en BODEN. De todas maneras, la posibilidad de aclarar este punto recién se producirá después de los comicios. «El gobierno no puede autoengañarse creyendo que la relación con los países desarrollados es normal. No lo será -explicó el banquero- hasta que se avance con la agenda de temas conocidos, como tarifas, control del gasto y bonistas que no aceptaron el canje.»




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