28 de septiembre 2005 - 00:00

Apuestan a acuerdo para 2006

Gustavo Cañonero
Gustavo Cañonero
Los principales bancos de inversión neoyorquinos creen que «aumentaron las chances» para que la Argentina y el FMI lleguen finalmente a un acuerdo en 2006, aunque difieren en los tiempos: para algunos el entendimiento llegará durante el primer trimestre; otros creen que la discusión se puede estirar hasta la segunda parte del año próximo.

Más allá de lo que ocurra con el Fondo, las entidades se mantienen optimistas respecto de la evolución del mercado argentino, en especial, en lo que respecta a los bonos. Obviamente, la clave pasa por un contexto internacional favorable y la casi certeza de que la inflación continuará alta, lo que hace aumentar las apuestas en los títulos que ajustan por CER, que aún poseen valuaciones atractivas.

• Dudas

Todas coinciden en que el acuerdo será importante para despejar cualquier duda sobre la situación financiera del país. «En 2006 el panorama es tranquilo, pero si no se avanza en una refinanciación, en 2007 la Argentina deberá pagar u$s 5.000 millones entre intereses y vencimientos de capital», resaltó el economista jefe para América latina del Deutsche Bank, Gustavo Cañonero. Como sucede con otros referentes de Wall Street, sigue manteniendo las dudas respecto de la verdadera vocación del gobierno argentino por avanzar con determinadas reformas antes de las elecciones.

Para Walter Molano, de BCP Securities, la clave de un acuerdo con el FMI pasará por dar una nueva oportunidad para los acreedores que no entraron en el canje de la deuda. «Son u$s 20.000 millones que siguen en default; es una cifra muy alta. Mientras siga existiendo este tema, no podrán emitir nueva deuda en el mercado internacional», explicó.

• Liquidez

«Sería ideal -consideró Molano- que arrancaran las negociaciones tras las elecciones y que cerraran a principios del año próximo, aunque, más allá de lo que ocurra, mantenemos nuestro optimismo en los bonos, porque el gobierno está muy líquido.»

Fernando Losada
, del ABN AMRO, coincide en que las negociaciones con el FMI «se acelerarán tras las elecciones». De acuerdo con su visión, la fallida colocación de BODEN 2015, más el retiro de Suez de la concesión de Aguas Argentinas, «impide al gobierno seguir manteniendo una actitud confrontativa con el Fondo». Según su visión, el calendario electoral no deja demasiadas chances que arreglar en 2006, ya que « concentrar todos los vencimientos para 2007 sería muy peligroso, considerando la proximidad de las elecciones presidenciales». Tal vez, el principal punto conflictivo pase por la actitud que mantendrán los países del G-7 en caso de avanzar con la negociación. El equipo económico confía en que, esta vez, la presión será mucho menor. Sin embargo, el economista de uno de los principales bancos de Wall Street no es tan optimista. «El Tesoro estadounidense, lejos de flexibilizar, está endureciendo su posición sobre la Argentina y lo mismo ocurre con el Departamento de Estado.»

La preocupación estadounidense pasa, sobre todo, por el acercamiento del país con Venezuela, que incluso compraría u$s 500 millones adicionales en BODEN. De todas maneras, la posibilidad de aclarar este punto recién se producirá después de los comicios.
«El gobierno no puede autoengañarse creyendo que la relación con los países desarrollados es normal. No lo será -explicó el banquero- hasta que se avance con la agenda de temas conocidos, como tarifas, control del gasto y bonistas que no aceptaron el canje.»

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