21 de noviembre 2002 - 00:00

Apura gobierno nuevo plan canje de autos

El ministro de la Producción, Aníbal Fernández, anunció ayer que avanza en la implementación de un nuevo plan canje automotor, aunque supeditó el inicio del sistema a que el Estado pueda cancelar la millonaria (unos u$s 350 millones o pesos) deuda que mantiene con las terminales por el programa que rigió hasta hace dos años. El funcionario, en conferencia de prensa desde la Casa de Gobierno, expuso que la intención de la administración Duhalde es «incentivar una de las ramas más importantes de la industria, que da mano de obra, sobre todo en estos momentos» de crisis.

Fernández explicó que la idea que analiza su cartera es un plan canje que permita la renovación del parque auto-motor argentino, a partir de compensaciones estatales para bajar los precios finales de las unidades. Aunque el mecanismo podría estar concentrado sólo en el incentivo de venta de autos a gas.

El proyecto es mirado con cierto recelo por las automotrices debido a la mala experiencia, en cuanto a la demora en el pago de la deuda por parte del Estado. Además, no estarían dispuestas a ningún sistema que implique que el sector privado ceda márgenes de comercialización. «Si el gobierno quiere incentivar las ventas que el Estado resigne impuestos y que esto se traslade en una baja del precio al público. Pero las empresas no pueden hacer ningún aporte porque hoy los precios de los autos no cubren el valor de reposición», explicó el directivo de una terminal.

El Plan Canje rigió durante la última etapa del gobierno de Carlos Menem y se extendió hasta los primeros meses de la administración De la Rúa, y logró ventas por 360.000 unidades en todo el país, aunque más de 800 mil autos fueron dados de baja y destruidos.

Ese plan permitió una suba en las ventas de las terminales, pero la administración de Fernando de la Rúa determinó su finalización en marzo de 2000 por considerarlo «innecesario», dado el repunte que avizoraba para la economía local y el pacto automotor sellado con Brasil, que luego resultó insuficiente.

• Deuda

De ese programa, en el que el Estado resignaba 10 por ciento de recaudación de impuestos para que bajaran los precios (junto a 7 por ciento que ponían las terminales y 3 por ciento a cargo de las concesionarias), se acumuló una deuda de 350 millones de dólares a favor de las automotrices.

Esa deuda, reconoció Fernández, es «una limitación muy importante» para poner en marcha el nuevo canje automotor, pero confió en que el Ministerio de Economía encontrará la forma de pagar esos compromisos.

El ministro de la Producción -que por la tarde analizó el tema en la Comisión de Industria de diputados que preside Osvaldo Rial- adelantó, además, que se busca instrumentar un plan canje «que tenga un pico al inicio y que sea sostenido en el tiempo».

Según indicaron fuentes del gobierno, la mayoría de las terminales aceptaría una pesificación a 1,40 peso más CER de la deuda que mantiene el Estado, pero reclamaron que el nuevo plan canje (si no tiene aporte privado) no tenga una fecha de finalización.

Las automotrices sostienen que el sistema de incentivo para la renovación del parque automotor debe ser «sostenido en el tiempo», al igual que su-cede en España, país desde el cual se tomó la idea para los planes que rigieron en la Argentina.

Además, desde el sector de las concesionarias se reclama que el nuevo plan canje no contemple compensación estatal, sino que se base en una rebaja de impuestos, como el IVA y los Ingresos Brutos que deben pagarse al comprar una unidad cero kilómetro.

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