Apurar la retirada se llama cobardía

Economía

V ivimos una época de soberbia en la que a cualquier hecho se lo suele catalogar como "histórico", desde un simple partido de tenis o de fútbol hasta lo que sea capaz de acaparar los titulares de los diarios. Tal vez convendría ser algo más modestos y reconocer que es al tiempo al que le toca distinguir lo que es simple "basura informativa" de lo "histórico".

En el comentario de la víspera mencionábamos la importancia que tendría esta semana para los inversores el traspaso del poder en Irak, al que nos resistíamos a definir como algo más que un mero hecho de procedimientos. Ayer, sin embargo, y ante el sorpresivo adelantamiento de la entrega de poder, resultaba casi risueño ver cómo los principales analistas de la CNN, Bloomberg y otras agencias noticiosas norteamericanas intentaban vanamente de convencer a los inversores que el éxito del acto era lo que impulsaba un nuevo rally accionario, mientras minutos después de la una de la tarde los principales índices accionarios comenzaban a derrumbarse para cerrar, en el caso del Promedio Industrial, con un retroceso de 0,14% en 10.357,09 puntos y en el del NASDAQ una merma de 0,28%. Si el acto de entrega del poder en Irak tuvo algún efecto es claro que éste fue negativo, lo cual simplemente demostraría la racionalidad de los inversores. Después de todo, si se adelantaron las cosas fue porque había temor a los atentados terroristas que podrían darse mañana. De todas formas, sin ninguna noticia puntual que lo justifique, lo más probable es que el mercado cayó por una cuestión "técnica", muy parecida a la que venimos viendo cierre tras cierre. ¿La reunión del FOMC?: nada para asustarse.

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