3 de diciembre 2007 - 00:00

Automotrices copan gobierno (y se quedan sin conducción)

Fernando Fraguío
Fernando Fraguío
Como una partida de ajedrez, la designación de Fernando Fraguío, de IVECO, como futuro secretario de Industria le comió a ADEFA -la entidad que agrupa a las terminales- dos de sus principales piezas en una semana. El primero había sido Luis Ureta Sáenz Peña, de Peugeot-Citroën, que pasará ahora a ocupar la Embajada argentina en Francia. Una consecuencia que algunos entienden como el costo lógico de haberse convertido en los últimos tiempos en el sector «estrella» de la gestión kirchnerista. Lo curioso de este hecho es que esa industria, que es uno de los principales motores del crecimiento económico, se encuentra hoy con la conducción a la deriva.

Ureta Sáenz Peña había sido designado en octubre pasado como nuevo presidente de la entidad en el marco del sistema de sucesión que tiene ADEFA (por orden alfabético del nombre de cada empresa). Hasta ese momento, el cargo máximo era ocupado precisamente por Fraguío, que el viernes aceptó la propuesta oficial y se desvinculó de IVECO, la terminal que se dedica a la fabricación de vehículos pesados.

La gestión del hombre del grupo francés fue efímera: una llamada desde Casa de Gobierno lo obligó a cambiar de planes y comenzar a pensar en una mudanza a París. El ejecutivo no tuvo otro remedio que aceptar la propuesta, ya que unas semanas antes había rechazado el ofrecimiento para encargarse de la Secretaría de Industria.

  • Fuerte interna

  • Esto provocó un revuelo interno en ADEFA (y desató también una fuerte interna en la propia empresa francesa) ya que había puesto en la conducción de la asociación a uno de sus hombres fuertes, y que además ya había ocupado ese cargo. Según los estatutos de la entidad, el puesto de presidente debe ser ocupado por la máxima autoridad de la empresa designada, que es la «dueña» de la representación (como los partidos políticos son los titulares de las bancas y no los legisladores). Ureta Sáenz Peña pasó a ocupar la presidencia del directorio del grupo hace un par de meses dejando el cargo de director general en manos de Osvaldo Baños, ex Pepsico.

    Si se atienen a los reglamentos, Baños será el nuevo presidente de ADEFA, como se comentó formalmente el jueves pasado durante la reunión de fin de año que mantuvo la cámara en la que se presentó el balance 2007. Sin embargo, en ese encuentro quedó evidenciado que no hay nada seguro: Baños recién está dando los primeros pasos en un cargo de mucha exigencia en un sector que desconoce y no ve con buenos ojos distraer la atención presidiendo ADEFA. En cambio, Ureta -un veterano en el manejo del poder en el sector industrial-no quiere de ninguna manera que Peugeot pierda la oportunidad de presidir la entidad.

    «Tiene que ser Baños sí o sí», dijo el futuro diplomático a la salida de una reunión que mantuvo ese mismo jueves con la cúpula de la actual conducción de ADEFA: Fraguío, que es el actual secretario, y Dominique Maciet, vicepresidente de la misma y titular de Renault. El problema es que, como bromeó en esa reunión un empresario del grupo, están esperando que Baños «se recupere de la sorpresa».

    Esta semana se espera en ADEFA que comience a aclarase el panorama y comprobar si finalmente Baños acepta y Peugeot-Citroën mantiene la presidencia (habría una posibilidad de que otro directivo de la empresa ocupe el cargo, pero está casi descartada). Hay tiempo hasta que se vaya Ureta, hoy en uso de una especie de «licencia virtual», dejando prácticamente la conducción en manos del director ejecutivo, el ascendente Fernando Rodríguez Canedo. De lo contrario, el turno pasaría a la terminal que le siga en orden alfabético.

    Es el caso de Renault, que tiene mandato para hacerse cargo de la entidad a partir de octubre de 2008. En diálogo con este diario, Maciet se mostró confiado: «No hay problema. Si tengo que asumir antes de tiempo, asumo».

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