Domingo Cavallo negocia con un grupo de bancos un canje de deuda voluntario por hasta 20.000 millones de dólares. La propuesta del ministro de Economía es audaz. Les dice a los bancos que les toma todos los títulos que vencen hasta el 2005, incluye LETES y BONTES, y ofrece a cambio tres nuevos papeles que serían a seis, diez y veinte años de plazo. Estos tres nuevos títulos, tendrían tres años de gracia, durante los cuales no pagarían intereses ni amortizaciones. Así Cavallo cambia la deuda de corto plazo por otra de largo. Para ahorristas es beneficioso, aunque no participen de esta oferta ya que de concretarse subirían las cotizaciones. Para los bancos locales, la ventaja es que mantienen en pie a la Argentina y mejoran sus balances. Al país lo alivia de vencimientos muy fuertes en estos tres años y del temor al default. Cavallo personalmente lideró las negociaciones, por presión de banqueros, enfrentados con Daniel Marx. La operación sería anunciada la semana próxima, cuando ya esté cerrado el nuevo acuerdo con el FMI. Ayer, cuandotrascendieron detalles de la transacción, el mercado se calmó y empezó una fuerte mejora que dejó el riesgo-país en 1.147 puntos, lo que representó una recuperación de 4,02% . Cerró la plaza con una sensación de firmeza.
El equipo económico avanzó ayer con un grupo de bancos una operación financiera por 20.000 millones de dólares que permitirá descomprimir la posibilidad de un default de la deuda argentina. Los contactos se hicieron en el 5° piso del Palacio de Hacienda y hasta anoche Domingo Cavallo lideraba las negociaciones.
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La estructura de la operación es la siguiente: los principales bancos locales se comprometen a participar en este canje de bonos en el que incluirán todos los papeles que vencen ahora y hasta el año 2005. Esto abarca las Letras y bonos del Tesoro, los denominados bonos Pagaré, el FRB y los vencimientos de papeles emitidos en euros. A cambio de estos títulos, el gobierno emite tres nuevos bonos, que serían a seis, diez y veinte años de plazo y cada uno de ellos con tres años iniciales de gracia, en los que no paga intereses ni amortizaciones.
Los bancos que liderarían esta operación son el CS First Boston y el JP Morgan. Precisamente desde hace tres días se encuentra en la Argentina David Mulford, titular del CS First Boston, una entidad que ya en la primera gestión de Cavallo se alzó con las comisiones más jugosas por las ventas de acciones de empresas privatizadas como YPF y otras colocaciones de bonos. En este caso, hubo una guerra de entidades por quedarse con el mandato -aún no cerrado formalmente-ya que las comisiones por esta transacción superarían los u$s 100 millones.
Para darle atractivo a los bancos para participar de este canje voluntario el nuevo título tendría como garantía la denominada por Cavallo ley Avellaneda, es decir la recaudación impositiva. Daniel Marx (hubo fuertes críticas que llegaron a oídos del ministro de Economía a su gestión por parte de banqueros que lo resposabilizan por su falta de reacción de haber dejado al país al borde de la cesación de pagos. Por ello el propio Cavallo decidió liderar la operación) propuso que el nuevo bono tenga como garantía parcial al FMI o al Banco Mundial. Por su estatuto, el Fondo no puede garantizar deuda de países, sí el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, pero anoche estaba siendo descartado.
Se estaba buscando consenso anoche en una reunión en el Palacio de Hacienda para que haya un compromiso de los bancos locales a participar masivamente en la operación. Desde ya que el canje de un bono por cobrar en los próximos meses por uno nuevo a 6 o 20 años en las actuales circunstancias del mercado resulta desventajoso, pero Cavallo la planteó como «única alternativa» para aliviar la pesada carga de vencimientos en los próximos meses. Está claro que beneficia a los bancos locales el alejamiento del fantasma del default (la cesación de pagos del país traería consecuencias irreparables) y por eso el interés en la transacción. Igualmente habrá un tramo local y otro internacional a anunciarse inmediatamente de cerrado el acuerdo con el Fondo Monetario este fin de semana.
Voluntaria
A inversores no les afectará esta transacción porque es voluntaria y no significa que compulsivamente el gobierno estire el vencimiento de una LETE o BONTE. Incluso, el éxito de la operación -si hay participación masiva de bancos locales-indirectamente les reportará una suba de cotizaciones como ayer que revirtió la tendencia negativa imperante hasta que trascendieron detalles al mercado financiero. Lo más probable que suceda es que aquellos tenedores de LETES, BONTES que vencen en el corto plazo mantengan la posición ya que habrá una rápida ganancia por recomposición de precios y cobro seguro al vencimiento.
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