3 de noviembre 2005 - 00:00

Avatares del encuentro

Eduardo Escasany, ex presidente de ADEBA, de ABA y ex CEO de Banco de Galicia, dio un nuevo paso hacia su reaparición pública plena. El banquero, que en realidad nunca se habría alejado del todo de la conducción del grupo financiero, rehusó gentilmente a hablar con la prensa, aunque admitió que «de a poco voy regresando al banco, pero ya no más en el día a día, sino en la toma de decisiones estratégicas». Fue saludado con afecto por muchos de los participantes del encuentro.

• Otro banquero, Juan Brouchou -CEO del Citi- no dudó en alinearse a favor del ALCA. «Es una idea superadora del Mercosur. Si no se puede avanzar con el ALCA, quizás haya que hacerlo con acuerdos bilaterales, como el de Chile, el de Colombia y el CAFTA ( Centroamérica).»

Eduardo Elsztain era uno de los más asediados en los pasillos del Hilton, dado que la tarde anterior había presentado una nueva oferta por la BNL a pesar de la oposición del Ministerio de Economía. El «uno» del grupo IRSA tuvo sólo palabras de elogio para el ministro Roberto Lavagna, para la política económica y para las perspectivas poselectorales, lo que se conoce en inglés como «staying out of trouble» (evitándose problemas).

• De todos modos, en esos mismos pasillos se daba casi como un hecho que el HSBC será el adjudicatario de la sucursal argentina de la entidad italiana. «¿No sería lógico, que salga un banco extranjero y sea reemplazado por otro extranjero?», decía una alta fuente del Banco Central. «Sí, pero no es lo que ha venido pasando en los últimos tiempos...», respondía un hombre de ABA entre mutuas sonrisas.

• Las estrictas medidas de seguridad no impidieron que algún periodista se «colara» al almuerzo en el que hablaron (por casi tres horas) sucesivamente Daniel Scioli, Carlos Gutiérrez, un representante de la FIESP (industriales de San Pablo), Susan Segal (Council of the Americas) y Héctor Méndez (UIA). Hubo mousse de queso de cabra, cordero (cuándo no) con papas y parfait de chocolate con helado de frutilla. «Brasil y la Argentina somos diferentes del resto del continente en lo que hace a la posibilidad de integración. Si Estados Unidos quiere el ALCA hay que hablar primero de cómo compensar la reconversión de las economías de la región, tal como hizo la Unión Europea con Grecia, España y Portugal, a las que entregaron ingentes subsidios para eso. Si se quiere el ALCA, hay que hacer un plan para integrar y adecuar las industrias.» Un alto dirigente de la UIA explicaba las razones de las reservas que mantiene buena parte de la central fabril a la firma de un acuerdo de libre comercio continental. . En el otro extremo, el principal accionista de una de las empresas organizadoras del encuentro de ayer decía que «el peor error del ALCA es que ha sido impulsado por Estados Unidos; esto crea enormes resistencias, que serían obviables si la iniciativa fuera impulsada por alguien más».

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