9 de julio 2004 - 00:00

Avatares en Iguazú

• El momento más emotivo de la Cumbre fue, quizá, el miércoles a la noche cuando la canciller paraguaya Leila Rachid estalló en llanto en medio de la negociación con sus pares por la eliminación del doble cobro del Arancel Externo Común (AEC). Según contaron los presentes, la reacción de la ministra sorprendió a todos, los que en mayor o menor medida adoptaron una caballerosa actitud y acordaron postergar la decisión. Las lágrimas de Rachid surtieron efecto y el tema pasó a cuarto intermedio. Lo que estaba en juego afectaba fuertemente a las arcas fiscales paraguayas, como así lo dejó en claro la reacción de Rachid que se vio superada por las presiones de sus pares. La postura argentina fue que si se pretendía que las estrategias empresarias consideren al Mercosur como un mercado único, hay que superar este contrasentido del doble cobro del AEC. La propuesta argentina se basó en el principio de tributación en destino que generó un proyecto que no logró consenso a raíz de la negativa paraguaya.


• El canciller Rafael Bielsa fue intimado por la asociación que nuclea a los productores de cítricos de Tucumán que le enviaron una carta documento en contra de la acción unilateral de Valencia que traba las exportaciones argentinas. Todo ocurre mientras están navegando unas cuantas toneladas hacia el mercado europeo por decenas de millones de dólares. Valencia fijó unilateralmente, en contra de las normas comunitarias, el no ingreso de los cítricos por la plaga de cancrosis cítrica. Bielsa no sólo llamó ayer a su par español porque una norma local no puede pasar a comunitaria (a pesar de que Valencia ya solicita que se eleva a la UE) sino que ya están fijando la postura de «alerta preventiva» porque la plaga se transmite de planta a planta, no al fruto. De prosperar la restricción a nivel comunitario afectará seriamente a la industria tucumana.

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