BAESA, la licenciataria en la Argentina de Pepsi Cola y todas las gaseosas bajo el paraguas de ese megagrupo, está a punto de sumar Gatorade y los jugos Tropicana a los productos que elabora bajo licencia del gigante estadounidense. Para eso está negociando con Quaker Oats (en el caso de la bebida para deportistas) la compra de su planta en Monte Grande en que la fabrica. Cabe apuntar además que Quaker fue adquirida a nivel global por PepsiCo justamente con el objetivo central de quedarse con Gatorade. El caso de los jugos de naranja es algo más sencillo: Tropicana es una marca que importa PepsiCo Snacks -una unidad de negocios separada-, pero sólo trae al país el producto «premium», un jugo exprimido que requiere frío desde que sale de la «juguera» hasta que es consumido. «Lo que vamos a hacer acá en la planta de Pompeya es un jugo que está un escalón más abajo, pero que para el mercado argentino es mucho más accesible: es un producto hecho 100% de jugo natural concentrado, como la mayoría de los jugos que se venden en el país», dijo Gustavo Castelli, CEO de BAESA. El ejecutivo contó las negociaciones con Quaker y la incorporación de Tropicana durante la presentación al periodismo de las nuevas instalaciones construidas en Pompeya, que incluyen un flamante centro de distribución y edificio para la administración de la empresa. «Invertimos u$s 20 millones, cifra que incluye un terreno que compramos aledaño al que ya teníamos», dice Castelli. «Está incluida en los u$s 350 millones que lleva invertidos el grupo Quilmes en BAESA desde que la compramos». Desde ese barrio cuya potestad se disputan «cuervos» y «quemeros» distribuirán --en el mismo camión-todos los productos de la «familia» Quilmes: Pepsi, Seven Up, Mirinda, Paso de los Toros, Tropicana, Kasfruit, Eco de los Andes, Perrier, San Pellegrino, Nestlé Perrier Vittel, más las 199 versiones de cerveza de la empresa de la familia Bemberg.
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Contrariamente a lo que les sucede con la cerveza (donde el grupo tiene 65% del mercado), entre las gaseosas la familia Pepsi se queda con 23% del «share», contra 54% de su principal competidor. «El fenómeno del crecimiento de las segundas marcas, que hoy alcanzan a 27% del mercado, nos afecta a nosotros y a ellos por igual», asegura Castelli. Además, están compitiendo por un mercado que se contrae (no en volumen sino en el precio por unidad), que llegó a ser de u$s 2.400 millones anuales y hoy apenas araña la mitad de esa cifra.» De hecho, Pepsi espera cerrar el año con una facturación de u$s 260 millones, contra u$s 238 millones de 2000. «Para 2002 proyectamos llegar a los u$s 300 millones, por Gatorade, Tropicana y mayor volumen», dice el gerente.
BAESA tiene 87% del «sistema Pepsi» en la Argentina (el restante 13% está en manos de Embotelladora Los Andes, que maneja Cuyo, Salta y Jujuy), y por la que la subsidiaria de Quilmes viene ofertando desde el año pasado. «Diría que hay una posibilidad en dos de que la compremos el año próximo: es muy difícil ponerse de acuerdo en el precio», admite Castelli.
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