Otra vuelta a la rosca del volumen, escalón que descendió bruscamente en una cuarta parte de los días anteriores y abandonando la débil meseta de los $ 40 millones: en la víspera solamente se trabajó con $ 30 millones efectivos para las acciones. Cada $ 11 millones en certificados, nada más que $ 23 millones caucionados, completan cifras de «caja» de una cuarta rueda de diciembre que denuncia una tónica a la contracción de actividad bursátil. Y que contrasta llamativamente con la altura ganada por los indicadores de cotizaciones, ubicados en los lugares más altos del año.
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Ayer, en marco tan reducido, se cerró la luz en la volatilidad y los extremos casi se tocaron: con mínimo en «1.008» puntos, máximos en «1.017» y un cierre más próximo al piso de la rueda, con «1.010» puntos. Esto deparó apenas 0,25% de retroceso Merval, diferencia desechable y que mostró una faceta de alta resistencia a la iliquidez que reinó.
Yendo hacia abajo en ambos índices, congeniaron las variables del día. Vista la falta de asimilación potencial en las plazas, los vendedores no perturbaron agresivamente: y a sabiendas que todo exceso podía crear brechas serias. Se formalizó un «mercadito» en precios y volumen, solamente útil en función de medir la semana y sus señales, las que no resultan halagüeñas en tren de proyectarlas. Lo peor, la caída de negocios que puede traer consecuencias, de persistir. Sugestivo.
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