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El riesgo de un aumento de tipos de interés a largo plazo fue advertido el sábado pasado por el Fondo Monetario Internacional al mismo tiempo que el Grupo de los Siete países más industrializados (G7) se felicitaban en Washington por la recuperación económica global.
El optimismo que se vivió en la reunión financiera del G7 repercutió el lunes en la Bolsa de Tokio y llevó el indicador Nikkei a su máximo nivel en 32 meses.
Aunque la subida fue puntual, los descensos posteriores del martes y de hoy, miércoles, fueron atribuidos a la euforia inversora y a la confianza en la buena evolución del Nikkei en el resto del año.
Como constatación del repunte, multinacionales como el fabricante de automóviles Nissan y el de cosmética Shiseido lograron alzas de beneficios sin precedentes en el año fiscal 2003, mientras que otras como Fujitsu o Matsushita anunciaron el regreso a la rentabilidad en ese ejercicio, que terminó el 31 de marzo pasado.
Pero al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, donde una posible subida de los tipos es ya un factor en las negociaciones financieras, en Tokio el Banco de Japón ha reiterado la continuidad de su política monetaria de "dinero fácil", llamada así por mantener intereses próximos a cero.
El banco emisor nipón reconoció hoy tras una reunión de política monetaria la actual expansión económica, pero no modificó una política de relajación monetaria que se remonta a 1999 cuando la manipulación de los tipos de interés era una de sus escasas herramientas para tratar de frenar una década de estancamiento económico.
Aunque el mejor momento de la economía japonesa coincide con el tercer aniversario en el Gobierno del conservador Junichiro Koizumi, los expertos aseguran que la buena racha actual se debe a la coyuntura mundial y señalan la fuerte dependencia exportadora de la industria nipona.
Los envíos de productos japoneses a Estados Unidos y al resto de países de Asia fueron citados por el Banco de Japón hoy como una de las razones para predecir que en 2004 el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá a un nivel de entre el 2,9 y el 3,5 por ciento.
El Banco Central, pronosticó, además, un descenso de hasta el 0,2 por ciento del Indice de Precios al Consumo (IPC) para el año fiscal 2004 debido a un aumento de productividad que absorberá el encarecimiento de las materias primas y de los precios de los componentes y de los productos acabados.
Según los expertos, el Banco de Japón ha expresado anteriormente su conformidad con aumentos en los tipos interés cuando la economía constata una recuperación.
Esta vez, sin embargo, domina la percepción de que el repunte no es tan firme y de que un alza de tipos puede frenar la búsqueda de fondos de las empresas y congelar la inversión en vivienda entre las familias.
La recuperación tiene lugar pero de forma ralentizada, dicen los expertos, y añaden que la predicción del descenso del IPC que hizo hoy el banco emisor confirma que la deflación sigue siendo el talón de Aquiles de la segunda economía del mundo.
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