6 de agosto 2001 - 00:00

Bancos quieren que clientes usen más tarjeta de débito

Bancos quieren que clientes usen más tarjeta de débito
La tarjeta de débito podría ganar un protagonismo inédito en el país de llevarse a la práctica la masificación de su uso propuesta por el ministro Domingo Cavallo. Desde hace años las dos grandes marcas de medios de pago que actúan en la Argentina, Visa y Master-Card (sobre todo la primera), vienen intentando que los usuarios de sus productos de débito Electron y Maestro las usen para abonar compras de bienes y pago de servicios. Sin mucho éxito, desde ya.

¿A qué se debe que los argentinos,
al revés de lo que hacen brasileños, estadounidenses y españoles (por citar sólo algunos ejemplos cercanos en más de un sentido), sólo usen sus plásticos de débito para extraer dinero de los cajeros automáticos?

La respuesta es múltiple: en primer lugar, la bancarización argentina «araña» 30% de la población (en España, por caso, es superior a 100% porque gran parte de los españoles tiene más de una cuenta, en Brasil 70%), un porcentaje que demuestra la nula relación con los bancos que hay en gran parte de la gente.

Arraigo

En otras palabras, en países de alta bancarización (y dura penalización a las «travesuras» a las que están acostumbrados los argentinos con sus chequeras), la población tiene muy arraigado el pago con cheque; la tarjeta de débito está reemplazando gradualmente a ese medio.

Otra respuesta es que los argentinos asocian «plástico» con «crédito»; el razonamiento de quien tiene en su billetera una tarjeta que le permite diferir el pago hasta 30 días (o más, si decide financiar) y otra cuyo uso implica el descenso inmediato de su saldo en cuenta corriente o caja de ahorro, en la Argentina, es lineal: «patear» el pago para adelante.

Para que la intención de Cavallo de generalizar el uso de las tarjetas de débito se cumpla, entonces, son necesarias varias condiciones. En principio, que muchos comercios chicos que abastecen a la gente hoy no bancarizada instalen máquinas lectoras on line de esas tarjetas.

Se denominan
POS (por su sigla en inglés, point of sale, o punto de venta) y permiten -además del débito instantáneoque el comerciante verifique que el comprador tenga fondos suficientes. Unos 90.000 comercios cuentan ya con máquinas POS, y es de esperar que su instalación se extienda si el hábito de pagar con débito crece.

Otra condición es convencer a la gente -en especial a los no bancarizados que se incorporarán al sistema a partir de que su empresa comience a pagarles sus salarios a través de una caja de ahorro-de usar el plástico no sólo en los cajeros automáticos (
ATM, por su sigla en inglés automatic telling machines), sino en el almacén de la esquina, en el supermercado o en alguna de las redes de pagos de servicios.

Hoy, por caso, es posible ver a un ama de casa ir al híper con su Banelco o Link,
retirar fondos del ATM y luego pagar al contado en la caja, por falta de hábito o incluso por ignorancia de que puede ahorrarse un paso (y el costo de una transacción) simplemente saldando su compra en la caja usando su tarjeta de débito.

Provecho

Hay dos experiencias más o menos recientes en países con (hasta entonces) poco hábito de uso de tarjeta de débito, de las que el gobierno argentino podría sacar provecho:

en
México, cuando el efecto tequila, muchos bancos se vieron forzados a recortar el acceso a las tarjetas de crédito a sus clientes, y les extendieron tarjetas de débito en su reemplazo, para que ambos (banco y usuario) tuvieran un mejor control sobre sus gastos; pasada la crisis y recuperado el crédito, la población sigue usando la de débito;

en
Corea las autoridades también decidieron combatir la economía informal alentando el uso de tarjetas, y lo hicieron estimulando tanto a los usuarios, como a los comerciantes; si el comprador estaba en relación de dependencia, podía descontar hasta 10% de sus compras con cualquier tipo de plástico del Impuesto a las Ganancias; en el caso del comerciante, las ventas con tarjeta pagaban tres puntos menos de IVA que las realizadas al contado. Además, hay sorteos mensuales entre los cupones de crédito y de débito.

Las redes
Banelco y Link procesan entre 30 y 40 millones de transacciones por mes; de ellas, 95% son extracciones en ATM. Por cada u$s 100 millones pagados con tarjeta de crédito, se pagan u$s 13 millones con débito. En la Argentina funcionan unos 6.500 cajeros automáticos (divididos casi por partes iguales entre las dos redes, con Banelco un poco por encima); la cantidad es suficiente para el nivel actual de bancarización que muestra hoy la Argentina.

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