Bicicleta con el precio del gasoil

Economía

Ante la falta de inversiones atractivas en los mercados, hay quienes apuestan al gasoil. La bicicleta en pleno desarrollo consiste en la compra del combustible en la Capital, donde se vende al precio más barato del país, a $ 1,90 el litro. La ganancia viene con la reventa a estaciones del interior o a productores agropecuarios que quieren stockear para la cosecha a $ 2,50. Una rentabilidad nada despreciable de 31% en pocas semanas. Y estos cálculos sin considerar que la oferta será este año muy insuficiente y que habrá que utilizar el combustible para reemplazar el gas natural de Evo Morales que no llegará. Quien apuesta al gasoil, ganará seguramente.

Todavía falta para el momento culminante de la cosecha gruesa, y también para el invierno, cuando industrias y centrales eléctricas tendrán que usar combustibles líquidos para reemplazar al gas natural, pero ya se detectan maniobras con el gasoil.

Se afirma que hay quienes vienen desde el Gran Buenos Aires o desde el interior del país a comprar gasoil en grandes cantidades a la Capital Federal (donde rige el precio más barato del país: $ 1,90), para revenderlo a precios superiores (a $ 2,50) a productores agropecuarios que quieren «stockearlo» para cuando no haya. O a estaciones blancas (sin bandera) que no consiguen el producto.

  • Problemas

    De confirmarse, este hecho se sumaría a los problemas ya existentes con el gasoil:

  • La demanda crece y la oferta, aun si las refinerías operan a full, se mantiene sin cambios.

  • La importación, aunque el costo termine asumido por el Estado, tiene ciertas limitaciones, en cuanto a la cantidad que puede entrar diariamente a través de barcazas al puerto de Buenos Aires.

  • La logística (transporte del gasoil por camiones) es insuficiente para responder rápidamente al faltante puntual en algún lugar del interior, por lo que hay surtidores que pasan varios días con las mangueras cruzadas.

    En parte, las nuevas maniobras con el gasoil en la Capital son consecuencia de la escasa rentabilidad de las estaciones de servicio, que llevarían a los expendedores a tratar de ganar un poco más, mediante maniobras no del todo lícitas.

  • Agravamiento

    La situación de los surtidores se agravó, además, cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, obligó a las petroleras a retrotraer los precios a octubre pasado. Con esa baja de valores, las estaciones volvieron a ver reducido su margen de ganancia, mientras ya habían pactado un nuevo acuerdo salarial que les sube más los costos.

    No todas las estaciones están igual porque las duales (que venden GNC y líquidos) tienen mejores márgenes, pero hay un cierre creciente de surtidores, sobre todo en las zonas de influencia de estaciones propias de las petroleras.

    Dentro de este panorama, Moreno impulsó en los últimos meses que las estaciones vuelvan a vender con tarjeta de crédito, modalidad suspendida desde el año pasado, lo que será inevitablemente un estímulo al consumo y ademása adelantarlo, llenando el tanque.

    El acuerdo ya está en vigencia con VISA y Mastercard y se aplica en varias estaciones de Capital y Gran Buenos Aires, estimándose que algunas provincias, como Córdoba, se sumarían, al igual que las otras marcas de plásticos.

    El convenio sólo incluye las ventas en tres pagos con 6% de interés. Salvo que alguna estación quiera hacerlo, no se incluye el pago con tarjeta de crédito en uno o dos pagos.

    Esto sería así porque el interés de 6% cubre lo que se considera gastos extras de las emisoras de tarjetas y de las estaciones. Si para $ 100 de venta, se pagan $ 106, $ 3 se destinan a las tarjetas que por esas compras adelantarán de 21 a 2 días la fecha de acreditaciónen las estaciones. Los otros $ 3 cubren el monto que las estaciones tienen que adelantar por impuestos al recibir el combustible, y el impacto del gravamen sobre los débitos y créditos bancarios.

    Para evitar posiciones extremas, parece cierto, como dijo recientemente un petrolero, que la escasez no derivará en que los autos o el transporte terminen inmovilizados, pero los consumidores tendrán que deambular más por las estaciones para conseguir combustible.
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