27 de enero 2021 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Cómo arranca la administración Biden? Lo analiza Gordon Gekko.

GORDON GEKKO.jpg

Periodista: La flamante Administración Biden-Harris no pierde el tiempo. Una cascada de decretos y el megapaquete fiscal dan testimonio de celeridad. Janet Yellen ya fue confirmada al frente del Tesoro. Se constituye el gabinete. Los republicanos no parecen tan intransigentes. ¿Arrancamos bien? ¿Habrá una luna de miel para Biden? ¿Hasta cuándo?

Gordon Gekko: La pregunta es hasta dónde. A los dos días del cambio de mando, el senador republicano Marco Rubio ya marcó la cancha. Apuntó que Biden firmó más decretos que ninguno de sus predecesores. Y que hablaba como un hombre de centro pero imponía una agenda de “extrema izquierda”. Y, en el Davos virtual, el líder chino Xi Jinping hizo otro tanto. Advirtió sobre la posibilidad de una nueva guerra fría.

P.: Si Biden es la guerra fría, ¿China con Trump estaba mejor?

G.G.: Todo depende de hasta dónde Biden quiera llegar. Y el momento de definirlo es ahora, lo que no haga en los primeros 100 días, será más arduo más adelante. En especial, en el frente interno.

P.: Vamos al choque por el paquete de 1,9 billones de dólares.

G.G.: Vamos a una negociación rápida sabiendo que la primera respuesta es no. Ni siquiera están los 50 votos propios en el Senado para sancionar la propuesta en su formato original. Ya lo dijo Biden, es imperioso aprobarla, no hay otra alternativa, y está abierto a una negociación.

P.: Todo es posible.

G.G.: Es imposible aprobarla tal cual fue presentada. Antes de abril habría que encontrar la forma de hacer avanzar una versión abreviada con apoyo bipartidario (con un mínimo de 60 votos en el Senado y sin apelar al voto de la vicepresidente).

P.: ¿La luna de miel de los mercados se estira hasta entonces? ¿Aun si lo que se discute es un paquete “bajas calorías”?

G.G.: Eso estaría bien. Más dinero para la vacunación, alivio para individuos y hogares, quizás un aumento del salario mínimo por hora aunque no al nivel de los 15 dólares. Y también alguna ayuda para los estados y municipalidades, que conseguir eso no será fácil. Al resto del paquete no hay que matarlo, pero puede quedar para más adelante y no resultar dañino. Lo que no pase en la primera vuelta requerirá el procedimiento de reconciliación para prosperar. Necesitará 51 votos. Y no se puede meter cualquier cosa en esa bolsa. Sólo temas con impacto presupuestario directo.

P.: ¿Y la suba de impuestos?

G.G.: Quedará para después. La reforma tributaria de Trump, para que le sirva de referencia, se aprobó recién en Navidad. Y, le recuerdo, nunca se pudo “repeler y reemplazar” el Obamacare. Biden, un burócrata profesional, si cabe el término en el Congreso, debería hacer mejor papel.

P.: ¿Cree que el rally de las Bolsas precisa que se apruebe el paquete fiscal para continuar su marcha, o le alcanzaría con ver una economía pujante?

G.G.: Que pase una primera parte, y que la segunda quede en la guantera, sería lo ideal siempre y cuando la economía confirme lo que se espera de ella. Y lo más probable es que lo exceda con creces; que tengamos revisiones al alza como lo que acabamos de ver con los números del FMI. Lo tóxico sería percibir que Biden se traba en el candado de la oposición (como le pasó a Obama). Una sensación que podría provenir del “impeachment” a Trump si no se maneja con tino.

P.: ¿Y qué me dice del frente externo? ¿Xi Jinping lo madrugó a Biden?

G.G.: El que avisa no traiciona. Mire, Trump sorprendió. No sólo a China, también a Europa y a sus aliados en Asia. Nunca más. En una Administración en la que todos trabajaron con Obama (y casi todos con Clinton también) sería un error ignorar cómo cambió el mundo estos cuatro años. No se suponía que Xi Jinping jugara en Davos como local. Y fue al ataque. Mírela a Angela Merkel. Apuró la firma de un tratado de inversiones Unión Europea-China que llevaba siete años de atasco. No dejó que Biden tuviera algo que decir. Y concuerda con Xi. No quiere plegar a Europa en un bloque que lidere Washington para desafiar a China. Prefiere preservar sus opciones en una mesa multilateral. ¿Tendrá el mundo dos redes de internet, dos estándares para la alta tecnología y lo digital, y así sucesivamente? ¿O habrá un marco universal? Quizás todavía se está a tiempo. Veremos cómo juega Biden. De movida, si quiere subir los impuestos corporativos, lo sensato es lo que propone Yellen: acordarlo en la OCDE y evitar una competencia por quién baja más las alícuotas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar