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30 de noviembre 2007 - 00:00

Biocombustibles: la clave es la rentabilidad del agricultor

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Argentina tiene excelentes posibilidades para producir granos y cultivos destinados a los alimentos y a los biocombustibles y hay aún muchas posibilidades más para desarrollar en el país, como son los casos de: la palma, el tártago y la chía entre otros, los dos últimos a partir de los que se obtienen aceites industriales con perfecta adaptación para la producción de biocombustibles, dijo César Gagliardo, presidente de la empresa ARTEGRAN y uno de los más reconocidos especialistas en el mercado de granos del país.

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Gagliardo dijo a Energía, Ambiente y Desarrollo que los llamados cultivos industriales tienen distintos requerimientos en suelos y climas y por lo tanto no competirían por superficie para su producción, aunque advirtió que los productores actualmente se manejan por dos aspectos básicos a la hora de definir la siembra de sus cultivos: rentabilidad y rotación de suelos, en ese orden, y el tema pasa porque, justamente, los granos oleaginosos están con muy buenos valores:

En relación con la incidencia de los altos precios del petróleo sobre el desarrollo de cultivos destinados a la producción de biocombustibles, el experto señaló que todos sabemos que en más o menos tiempo el precio de un insumo se ajusta por el juego de la oferta y la demanda, y ésta es una regla económica universal. Por lo tanto -agregó-, si el grano pasa la barrera de la rentabilidad, y aparecen márgenes negativos, todos sabemos dónde termina. Em cambio, si el precio del petróleo se mantiene alto y por ende también sus derivados como las naftas y el gasoil, ayudará a precios sostenidos de los granos con rentabilidades positivas para la industria bioenergética.

Sin rentabilidad no hay producciones sustentables, sentenció. Acerca de la polémica que en ciertos países se ha establecido sobre la posibilidad de que los cultivos energéticos y alimentarios compitan por las mismas zonas de producción, Gagliardo dijo que en unos años Argentina no va a escapar fácilmente a esta discusión internacional: alimentos versus biocombustibles. Pero sostivo que aquí debemos saber aprovechar adecuadamente este contexto que hoy se presenta y producir granos que es lo que el mundo demanda.

Por otro lado -agregó- todos sabemos que el problema energético mundial es un tema mucho más serio y profundo cuando uno piensa en una prospección a veinte años y no se solucionará sólo con hacer más soja, maíz, trigo o caña de azúcar, aunque insistió que debemos aprovechar este contexto y avanzar productivamente, ya que tenemos por delante un escenario internacional muy bueno como productores agropecuarios y agroindustriales.

Debemos actuar rápido y en forma eficiente para todos los actores de las cadenas productivas, instó.

Gagliardo opinó que no es necesario hoy subsidiar las producciones de cultivos energéticos, aunque enfatizó que es hora de aplicar reglas claras, ser previsible y dar uso adecuado a los impuestos que paga la producción.

Explicó que en el país no existe actualmente un mercado específico para los granos o cultivos energéticos. Hay -indicó- un mercado de granos y otros productos cultivables que tienen entre otros destinos posibles la generación de biocombustibles. 

Esto hay que verlo como una oportunidad de aplicación y generación de valor; es decir, que podemos producir por ejemplo maíz que puede ser vendido tal cual, o transformado en harina de maíz, o en fructosa o en etanol, según la oportunidad, el nivel de inversión y el mercado al cual se apunte, agregó.

El titular de Artegran, aseguró luego que necesitamos grandes inversiones del sector público y privado para dar mucho más empuje a la producción de granos en el país.
Debemos producir más cuidando los recursos naturales en forma racional; e incrementar el desarrollo de las cadenas productivas.

Esto se hace con fuertes inversiones -agregó-; necesitamos más caminos, más autopistas, más ferrocarriles, más puertos, más camiones, más silos para guardar nuestra producción y más industrias relacionadas al agro, como fábricas de biocombustibles, aceiteras, metalmecánica para producir sembradoras, silos, secadoras de granos, tractores, etc. 

Todo esto es incremento de divisas, generación de mano de obra y creación de valor en un país que tiene por delante una oportunidad espectacular en un contexto mundial que nos favorece, enfatizó.

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