La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, aseguró que la autoridad monetaria aún no observó un impacto inflacionario producto de la guerra en Medio Oriente que amerite una nueva suba de tasas, aunque aseguró que el organismo sigue con atención la evolución de la situación y actuará en función de los datos.
Banco Central Europeo: Christine Lagarde descartó por el momento una respuesta "más contundente" a la inflación
La titular del organismo se mostró satisfecha con el nivel en que se encuentran las tasas de su política monetaria, luego de que la institución las haya subido por primera vez en tres años.
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Lagarde afirmó que el organismo monitorea la inflación sin ver aún efectos que ameriten una respuesta más contundente.
"El choque es demasiado grande y no se puede pasar por alto porque podríamos poner en peligro nuestro objetivo, pero todavía no vemos expectativas de inflación ni efectos de segunda ronda que justifiquen una respuesta de política monetaria más contundente", afirmó Lagarde.
Fue durante su comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo en Bruselas este lunes que la ex titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) defendió la suba de tasas del BCE a principios de mes, la primera desde septiembre de 2023.
"Con esta decisión estamos bien posicionados para hacer frente a la incertidumbre generada por la guerra y vamos a seguir muy de cerca la evolución de la situación", enfatizó Lagarde, que insistió en que el BCE no está "previendo ninguna trayectoria de tasas de interés concreta", sino que su enfoque dependerá de los datos.
Las diferencias con 2023
Lagarde afirmó que el BCE no puede "bajar la guardia" después del rebrote inflacionario que hubo entre 2022 y 2023, aunque reconoció que la política monetaria tiene límites para hacer frente a este tipo de crisis — que son producto de un shock externo — y llamó a reforzar la resiliencia europea en el ámbito energético.
"La política monetaria no puede contrarrestar por completo el impacto de tales perturbaciones. Será esencial reducir la vulnerabilidad de la zona euro frente a perturbaciones externas de la oferta", argumentó.
No obstante, aclaró que esta situación es diferente al ocurrido tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, cuando — argumentó — la economía se encontraba respaldada por políticas monetarias y fiscales distintas, afirmando que la transmisión de las tensiones energéticas al conjunto de la economía podría ser "más limitada" en esta ocasión, aunque "persistan los riesgos".
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