Bolivia sigue prometiendo el gas que no sabe cómo extraer
Apremiado por la preocupación de las empresas y por la realidad de la escasez de energía, el gobierno recurrió a firmar un convenio con Bolivia por el cual casi se cuatriplicarían las exportaciones de gas desde ese país a partir de 2009. Pero para que lo acordado sea posible, hace falta que el gobierno de Evo Morales logre atraer inversiones para extraer las reservas de gas, mientras por ahora, a menos de diez días del plazo fijado para renegociar contratos, hay más distancias -y conflictos- que puntos de contacto con las petroleras. Agrava la incertidumbre la inestabilidad política en Bolivia, en donde no cesan protestas hasta con doloridos crucificados mostrados por todo el mundo, una señal deplorable para un inversor. En la Argentina, el volumen de gas acordado también exige una inversión de 1.200 millones de dólares para construir el gasoducto que lo transporte. Néstor Kirchner aseguró ayer que si «los pícaros» que deben hacer las inversiones -con referencia a las empresas privadas- no las hacen, el Estado argentino ayudará a Bolivia a desarrollar el gas.
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Evo Morales y Néstor Kirchner, sólo buena intención
A su turno, Morales proclamó que el acuerdo gasífero redituará a Bolivia más de u$s 1.000 millones al año y que recortará las asimetrías económicas entre ambos países. Su gobierno calcula que los ingresos por la industrialización y comercialización de hidrocarburos en asociación con la Argentina dejarán en las arcas bolivianas unos u$s 6.000 millones adicionales a los u$s 17.000 millones que se obtendrían sólo por la venta del combustible.
La Argentina abrió además una línea de crédito de u$s 70 millones para campesinos bolivianos, lo que constituyó finalmente la «sorpresa» a que se había referido Morales. También prometió invertir en el desarrollo de las reservas de gas de Bolivia.
«Si los pícaros no hacen las cosas que tienen que hacer o los que las tienen que hacer quieren tomar caminos de extorsión, sepan el pueblo y el presidente de Bolivia que la Argentina los va a ayudar a consolidar las reservas (de gas) tan importantes que tienen», anunció Kirchner. Evo Morales agradeció el gesto del argentino, y proclamó: «No estamos solos». La alianza energética contempla una serie de inversiones de la estatal ENARSA en la prospección y exploración de hidrocarburos. También la participación de la estatal boliviana YPFB en negocios de transporte y comercialización de hidrocarburos.
El acuerdo establece una cláusula que prohíbe al gobierno argentino vender el gas importado a un tercer país, en clara referencia a Chile, nación con la cual La Paz mantiene un conflicto histórico por la salida al mar. Con más exactitud, el convenio prevé que no podrán incrementarse las actuales exportaciones argentinas.
Kirchner viajó a Bolivia acompañado por el canciller Jorge Taiana; el ministro de Planificación, Julio De Vido, y la titular de la cartera de Economía, Felisa Miceli. La comitiva presidencial también estuvo integrada por el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar; el presidente de ENARSA, Exequiel Espinosa, y Claudio Uberti, titular del organismo controlador de Obras Viales ( Ocovi), quien es uno de los encargados de la relación con el gobierno de Hugo Chávez.




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