Ayer, en Washington, el principal grupo de acreedores exigió un pago en efectivo de u$s 5.000 millones para aceptar oferta. Amenazan con trabar en la Justicia de EE.UU. la operación. Se sumó a ese Comité Global de Acreedores una asociación de ahorristas argentinos. Unidos, buscan ejercer más presión. El mercado ignoró por completo estos movimientos. Apuestan al éxito de la propuesta. Hubo récords en títulos como BODEN. Están ingresando u$s 35 millones diarios. Dólar cayó a $ 2,99.
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«La Argentina debe terminar voluntariamente con su política unilateral en el lanzamiento de la oferta. Es la única precondición para sentarse a negociar de buena fe», dijeron. Durante la presentación que hicieron ayer en el St. Regis Hotel los dirigentes del GCAB (en sus siglas en inglés) explicaron que el camino a seguir por ellos no es el de los fondos buitre que litigan en Nueva York intentando cobrar 100% de los bonos en default Informate más
Es el mismo procedimiento a que apelaron los acreedores en el proceso de renegociación de los bonos Aconcagua mendocinos, ejemplo que fue mencionado durante toda la reunión.
La estrategia explicada ayer a los socios del Comité Global, que preside Nicola Stock, parece hasta inocente, por su simpleza: presionar de cualquier forma al gobierno a sentarse a hablar con los tenedores nucleados en la organización que representan u$s 38.000 millones en bonos. Ayer se anunció que se sumarán al GCAB la Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default, que representa a ahorristas de la Argentina. Esa presión incluye, entonces, no recurrir a tribunales como el de
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