10 de octubre 2005 - 00:00

Bonistas presionan en Nueva York. Hay juicios por u$s 4.600 millones

Es significativo el incremento en las demandas de bonistas de Nueva York. Sólo en el juzgado de Thomas Griesa hay 670 litigantes y 10 acciones de clase (involucran a todos los tenedores de determinado bono) por u$s 4.600 millones. Es cierto que el canje de la deuda con 74% de aceptación alcanzado solucionó gran parte del problema. Pero también lo es que en algún momento deberá encararse seriamente la situación de 26% restante. Cuanto más tarde, será más costoso.

Bonistas presionan en Nueva York. Hay juicios por u$s 4.600 millones
El gobierno argentino ya recibió demandas por u$s 4.600 millones en juzgados neoyorquinos a causa de los bonos que permanecen en default. El monto surge de 670 demandas individuales y 10 acciones de clase, la mayoría de las cuales ya fue aceptada por el juez Thomas Griesa. La mayor parte de los juicios fueron iniciados por inversores antes de que la Argentina concluyera el proceso de canje de la deuda en cesación de pagos. Pero todavía hoy continúan inscribiéndose demandas para intentar recuperar el monto invertido en títulos locales. Alrededor de esta situación se armó una verdadera industria del juicio en Nueva York. Hay por lo menos 15 estudios de abogados que patrocinan a clientes en sus demandas. Los que más causas presentaron son Sirota y Sirota, Debevoise & Plimpton y Dreier LLP.

Según las estimaciones provenientes de estos estudios, los demandantes individuales reclaman una suma de u$s 1.500 millones. Pero el mayor monto surge de las acciones de clase, ya que son presentadas por un solo cliente pero en representación de todos los bonistas que poseen ese mismo título.

Quedan u$s 6.500 millones de bonos en default con jurisdicción neoyorquina, los cuales están en poder de ahorristas en todo el mundo. Se estima que alrededor de 70% de ese total ingresó en las distintas demandas presentadas ante Griesa.

Claro que hay miles de acreedores que desconocen que sus bonos forman parte de una acción de clase. En los próximos 60 días muchos de ellos deberán aclarar si deciden formar parte de la demanda colectiva o prefieren retirarse.

• Volumen

El total de bonos que no entraron en el canje suma u$s 19.500 millones y representa 23,85% del conjunto que la Argentina intentó reestructurar. Una porción importante de esta deuda (33%) fue emitida bajo legislación neoyorquina. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, reconoció la existencia de esta deuda pero sólo como un «pasivo contingente».

Los abogados que empujan a los inversores a litigar creen que ésta puede ser la mejor salida para negociar con el gobierno argentino, ante la poca expectativa de una reapertura del canje.
Como prueba, señalan que en los últimos días el equipo económico dio señales concretas de acercarse a un diálogo, al aceptar una serie de pedidos realizados por los estudios legales para facilitar el inicio del juicio.

«Nuestro plan es empujar al gobierno a declararse en bancarrota para formalizar una gran reunión de acreedores y llegar a un acuerdo de pago»,
señaló uno de los abogados más activos, que asegura que ya existen antecedentes, como el caso de Rusia, que se declaró también en cesación de pagos en 1998.

Este plan incluiría la aceptación de una importante quita por parte de los bonistas, pero sin empeorar su situación respecto de los que sí ingresaron en la reestructuración.

La expectativa que existe por estas presentaciones legales y las decisiones de Griesa se evidencia en la gran cantidad de gente que concurre para presenciar las audiencias entre los abogados de la Argentina y los litigantes. Se incluyen entre los presentes varios bancos de inversión, interesados en determinar qué puede suceder con los bonos en default.

• Expectativa

Los títulos en cesación de pagos se mantienen en niveles relativamente altos, ante la expectativa de una resolución no demasiado lejana. Los bonos Global cotizan en alrededor de u$s 27, aunque con poco mercado. «En realidad, si alguien quiere comprarlos difícilmente los consiga en el mercado a menos de u$s 34», aseguran operadores en Wall Street.

Algunas series de títulos argentinos en default tienen un monto mayor que los nuevos bonos emitidos por la Argentina, como la nueva serie de BODEN 2014. El más grande es el Global 2017, ya que todavía quedan u$s 551,87 millones sin reestructurar. La lista continúa con el Global 2003, con u$s 476 millones, mientras que la serie 2006 tiene u$s 470,82 millones. En cuanto al FRB, proveniente de la reestructuración de 1992 a través del plan Brady, todavía quedan u$s 107,45 millones.

La situación de los bonos emitidos con legislación argentina (el caso de los BONTE) es completamente distinta.

Quedan muchos menos títulos remanentes y las posibilidades de llevar adelante una demanda exitosa en tribunales argentinos son mínimas.

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