Aunque las subas apenas rozaron 10% desde enero, los valores de la tierra productiva acumulan en julio ganancias de hasta 25% en comparación con los valores promedio del mismo mes de 2006. No obstante, hay zonas que muestran repuntes que llegan a 40%.
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El precio de los campos se tonifica al ritmo de la buena performance de los valores agrícolas, los que arrastran los precios de las explotaciones destinadas a la ganadería, la actividad rural que sufre más complicaciones en su comercio.
El mercado de campos atraviesa una etapa que los operadores califican como amesetamiento. Esto se debe a que existe interés de grupos inversores por acceder a explotaciones de buenas características productivas -agrícolas-, aunque hay poca disposición de los potenciales oferentes. Los agricultores medianos y grandes que logran buena rentabilidad con los granos no están dispuestos a desprenderse del capital que les permitió esta temporada superar ingresos de u$s 200 por tonelada de soja.
Además, las operaciones concretadas se ubican a un nivel muy inferior al de los valores pretendidos por los oferentes. Según advierten algunos analistas, existe una corrientede interesados en comprar campos en la pampa húmeda, tierras con cualidades mixtas que permiten producir trigo, soja y también ganadería. No obstante, debido a la debacle de la producción de carne, los campos antiguamente mixtos se han volcado masivamente a producir sólo agricultura. La demanda se concentra en fondos de inversión de capitales extranjeros que buscan (aunque encuentran poco) campos con buenos accesos, infraestructura adecuada y posibilidades de riego.
Cotización
Una hectárea en zona maicera (Pergamino, Colón, Rojas) se cotiza por estos días en valores promedio de u$s 8.700/9.000, aunque hubo operaciones que han superado los u$s 10.000, por caso en Salto. En tanto, Tres Arroyos, Lobería y Necochea se ubican en un rango que varía entre u$s 3.400 y 3.500 por hectárea.
En menor medida, las explotaciones ganaderas han repuntado hasta 10% este año, con un acumulado de aumento que llega a 25% para la invernada en comparacióncon los promedios pagadosen 2006. Recientes negociosconcretados por campospequeños en General Villegas dan cuenta de valores cercanos a los u$s 4.000 por una hectárea, mientras las zonas de cría -actividad más castigada- rondan los u$s 1.200/1.300 tanto en Las Flores como en el Litoral. En una provincia como Córdoba, el valor de las tierras destinadas a la producción aumentó hasta 50% en el último año, según las zonas. En Marcos Juárez, por caso, una hectárea puede valuarse en u$s 8.500, mientras en Río Cuarto el valor baja considerablemente. En Salta, un campo agrícola con buenas aptitudes para riego ya llega a cotizar a u$s 2.000 la hectárea, un valor impensado apenas cinco años atrás. En Tucumán, campos sin monte y con riego también se ubican en dicho valor.
No obstante, existen cotizaciones que superan la media y, según algunos analistas, hasta la lógica. Es el caso, por ejemplo, de un campo ubicado en General Alvear, provincia de Buenos Aires, donde, según el dueño, la tierra cuesta u$s 2.100 la hectárea y los habituales operadores sostienen que apenas podría rozar, con todos los aumentos acumulados, u$s 800/ 900 debido a que se trata de una zona inundable. Es un solo caso que se replica en muchas regiones donde propietarios exigen mucho más de lo que realmente vale un campo. Esas operaciones no se concretan, aunque generan la sensación de un mercado sobrevaluado, que excede las posibilidades productivas de la tierra.
Este escenario, que presiona al alza los precios provoca que los campos argentinos coticen ahora a valores similares a los del cinturón maicero estadounidense.
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