17 de mayo 2004 - 00:00

Brasil deja de bajar tasas (dólar subiría)

Ajuzgar por los niveles alcanzados por el dólar, el riesgo-país y las tasas, el futuro no parece promisorio para Brasil. El aumento de estos indicadores se debe a la evaluación de que Brasil tendrá dificultades para obtener financiamiento externo cuando las tasas norteamericanas suban.

Sin embargo, la lectura de la corrección esperada de las tasas en EE.UU. es que la economía de ese país vuelve a la normalidad, lo que sugiere la continuidad del crecimiento del comercio mundial y el mantenimiento de los precios de las exportaciones brasileñas. En ese caso, las necesidades de financiamiento podrán ser atendidas sin mayores presiones sobre el dólar. «Pero por el momento, ésa no es la opinión que reflejan los mercados», advierte Joel Bogdanski, economista del Banco Itaú.

En un país donde la deuda pública llega a 57,4% del PBI, su gerenciamiento requiere la sangre fría de un cirujano.
«Más aún si la anatomía de esa deuda está compuesta por una maraña de bonos indexados a diferentes variables (dólar, tasa, inflación) y con variados vencimientos», considera el analista Mauricio Rosal del Banco Itaú. Al tamizar esa deuda, se nota que 66,3% está nominada en reales, y la restante está en moneda extranjera. Del total indexado en moneda extranjera, 14,6% está en bonos de la deuda interna y 19,1% en bonos de la deuda externa.

Entre el 24 de abril y el 13 de mayo pasado la relación deuda/PBI llega a 58,4%, lo que representa un incremento del pasivo del gobierno brasileño de 20.000 millones de reales (u$s 6.700 millones), equivalente al superávit primario del primer trimestre de 2004.
Esto es fiel reflejo de la vulnerabilidad de las cuentas fiscales a los vaivenes del tipo de cambio.

Para evitar esta fluctuación desde 2003, el Tesoro adoptó una estrategia de reducir el stock de bonos de la deuda interna indexada al dólar. En línea con esa política, el Tesoromostró sangre fría la semana pasada al anunciar la no renovación de los próximos vencimientos de estos bonos. Claro que le facilitó el trabajo el hecho de que el mercado mostró poco apetito por estos bonos. «Si persisten las oscilaciones del dólar, esa falta de apetito puede acabar. De ahí que las tasas de los demás bonos pueden subir y la de los bonos en dólares caer. Si eso ocurre, el Tesoro precisará no sólo sangre fría, sino también nervios de acero.»

Entonces, ¿en este contexto el Banco Central bajará la tasa Selic? «No sería lo más adecuado, ni para contener las presiones políticas. Más prudente sería mantener la tasa evitando que el alto grado de incertidumbre actual se traduzca en deterioro de las expectativas domésticas. Una pausa bien explicada sería recomendable», señala Bogdanski.

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