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El gobierno preparó una nueva estructura del impuesto de renta a los depósitos de renta fija y variable, que entrará en vigencia en enero, y además preparó un decreto para modificar los impuestos a los fondos de pensión. De acuerdo con el decreto, los inversores en fondos podrán pagar alícuotas decrecientes del impuesto de renta, que irían desde 35 por ciento para retiros a dos años a 10 por ciento para depósitos a diez años.
Levy subrayó que el gobierno de Lula da Silva quiere acabar con la cultura de las remuneraciones de los papeles de cortísimo plazo, principalmente en los fondos de pensión, que tendrán que pagar beneficios a largo plazo.
El secretario de Tesoro agregó que es necesario pensar el mercado para un escenario de tasas más bajas, y dar alternativas para que los bancos y los inversores no queden « colgados» de los títulos públicos. «Si la tributación de las tasas sobre las emisiones de las empresas brasileñas en el exterior, indexadas en reales, fuera un problema, lo vamos a resolver», afirmó el secretario del Tesoro.
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