La inflación brasileña fue del 0,60 por ciento en marzo, casi el doble del 0,36 por ciento medido en febrero, informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
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El Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio del mes pasado también fue muy superior al 0,38 por ciento registrado en marzo del 2001, según un comunicado divulgado hoy por el Instituto.
La tasa acumulada en el primer trimestre del año, del 1,49 por ciento, también supera la de 1,42 por ciento acumulada entre enero y marzo del 2001.
El índice acumulado en los últimos doce meses hasta marzo llegó al 7,71 por ciento, tras haber sido del 7,51 por ciento en los doce meses entre abril del 2000 y marzo del 2001.
El repunte de la inflación fue atribuido por los técnicos del Instituto al aumento del 4,16 por ciento que sufrieron los precios de la gasolina en marzo. El aumento del combustible representó 0,15 puntos porcentuales de la inflación del mes, es decir la cuarta parte de la inflación, según el IBGE.
El aumento del costo de la vida también fue presionado por el reajuste del 2,24 por ciento en las tarifas de energía y el encarecimiento del 4,79 por ciento en el precio de la leche pasteurizada.
Tales aumentos eliminaron cualquier posible efecto positivo sobre la inflación que hubiese provocado la reducción del 4,16 por ciento del precio del arroz, del 2,50 por ciento del fríjol y del 1,15 por ciento de la carne.
Brasil cerró el año pasado con una inflación del 7,67 por ciento, casi el doble de la meta de 4 por ciento fijada por el Gobierno.
La meta inflacionaria fijada para este año es del 3,5 por ciento, con dos puntos porcentuales de margen de error hacia arriba y hacia abajo.
El Gobierno, sin embargo, negoció una meta mayor en su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, en el que la inflación del 2002 puede variar entre el 3,8 por ciento y el 7,8 por ciento.