Sigue marcando diferencias Brasil con su política económica. El dólar está en valores mínimos de 2,46 reales y, pese a la fuerte caída que acumula, las exportaciones de ese país siguen en aumento. No se habla en el gobierno de Lula de salir a sostener el precio de la moneda norteamericana. Hacen bien: mejora los salarios de su población en términos de dólar dejándolo caer. No hay preocupación por inflación en Brasil y menos reclamos salariales generalizados. Obviamente surgen los clásicos pedidos de quienes pierden con la caída del tipo de cambio, como ser algunas industrias que están exigiendo el «3 a 1» como en la Argentina. Pero hasta esos sectores tienen un aumento de las exportaciones por lo que sus reclamos se desvanecen.
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El dólar ha caído sostenidamente en las últimas semanas, y ayer se ubicaba en torno a los 2,48 reales, sin que el Banco Central, que atribuye su tendencia declinante a condiciones externas, haya intervenido para sostener su valor.
«En la industria automotriz, la situación es aún peor, porque los precios de los insumos aumentaron mucho en ese período», afirmó Goldfarb. Pese a las quejas, las exportaciones del sector automotor brasileño continúan creciendo a ritmo acelerado. Entre enero y abril de este año, las ventas externas de vehículos, máquinas agrícolas, motores y componentes sumaron 3.180 millones de dólares, un alza de 35,9% sobre el mismo período de 2004.
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