14 de junio 2001 - 00:00

Brasil sigue devaluando y es amenaza para Argentina

Brasilia - Brasil sigue devaluando contra su voluntad, y es un dato que va a atentar contra la posibilidad de reactivación de la Argentina. Ayer el dólar alcanzó el máximo histórico de 2,422 reales, 0,60% más que el día anterior. De esta manera, la devaluación de la moneda brasileña es de 19% en sólo 5 meses frente al dólar y, por lo tanto, frente al peso argentino. Hoy la moneda brasileña es una de las tres peores del mundo en cuanto a volatilidad.

El dólar, a su vez, sube 1,98% en lo que va del mes y 24% en el año.

Si se descuenta la inflación, la devaluación efectiva del real es de 17%, con lo que a favor del tipo de cambio, Brasil absorbió todas las ventajas que habían conseguido algunos sectores argentinos por la ley reactivante de Domingo Cavallo. En el caso de la industria automotriz argentina, por ejemplo, los costos por algunas ventajas tributarias se redujeron entre 5 y 7%, pero la devaluación efectiva de Brasil es más del doble de esa cifra. En otras palabras, es mucho más barato el auto brasileño. Con la industria textil y del calzado viven una situación similar: las ventajas que le dio Cavallo no frenarán la invasión de remeras, toallas, zapatillas, zapatos y hasta trapos de piso.

Ayer el Banco Central de Brasil, tal como lo hizo en las últimas ruedas, no intervino en el mercado, a pesar de la creciente demanda de divisas. El comité que fija las tasas de interés se reunirá la semana que viene y parece inevitable que disponga la cuarta suba del año que empujará a una caída mayor de las ventas y detendrá inversiones. Brasil esperaba este año inversiones del exterior por u$s 24 mil millones, ahora el pronóstico dice que serán de u$s 19 mil millones.

Deuda interna

La suba de tasas encarecerá, además, la deuda interna, lo que hará crecer el déficit fiscal. Este año difícilmente pueda cumplir con las metas del FMI, y el ministro de Hacienda, Pedro Malán, advierte que no renovarán el convenio. Por de pronto, de acuerdo con las cifras de mayo, la inflación se proyecta a 5% anual y lo prometido al FMI es de 4%. Si sigue subiendo el dólar, la inflación será aún mayor a la proyectada. Nadie cree que Brasil pueda resistir su crisis económica sin ayuda externa. El riesgo-país acelera la necesidad de Brasil de acudir a los organismos internacionales. Ayer este indicador subió casi 2% a 825 puntos básicos, lo que lo deja afuera del mercado de crédito internacional. Ningún privado hoy le prestaría a Brasil. La tasa de interés que marca el riesgo-país es de 14%, un poco inferior a la de la Argentina.

Los títulos públicos brasileños están perdiendo el interés de los inversores externos.

Ayer los «C» bonds, el título de referencia de la deuda externa de Brasil, bajó 0,7% a 75,65 dólares. El retorno de este título es de 13,34%, pero hay bonos como el Par que dan retornos de casi 15%. Los títulos públicos en promedio ayer bajaron 1%.

En el mercado de futuros el real para fin de julio se cotizó a 2,2425, es decir, 0,6% menos que el día anterior. Este mercado está siendo investigado por el Banco Central, ya que se cree que grandes entidades manipulan las cotizaciones.

También subieron los contratos futuros sobre tasas de interés, debido al ajuste que se espera del Banco Central. La tasa a un día para el primer día de octubre, uno de los contratos más operados, cerró a 19%, contra 18,74% del martes.

En este clima, la Bolsa de San Pablo cerró con una suba de 1,52% y cortó una racha de tres ruedas consecutivas de bajas. Los negocios se entonaron por los contratos bursátiles a futuro que vencieron ayer y se renegociaron para agosto. Brasil hoy empieza un feriado prolongado, ya que a la festividad de Corpus Christi se le agregó un asueto a la administración pública dispuesto por el gobierno para ahorrar energía.

La crisis energética, que no se sabe cuándo terminará, redujo el pronóstico de crecimiento de Brasil para este año de 4,5% a 2,5%. De todas maneras, hay quienes dudan de que el país crezca este año. También se espera que se supriman por la falta de electricidad casi un millón de puestos de trabajo.

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