Buena resistencia que quedó oculta

Economía

En horas tan delicadas, donde el riesgo-país subía más de 20 por ciento en el día, poder mostrar un recinto accionario decayendo solamente 2% y a favor, esencialmente, de haberse encogido oportunamente el fluir de órdenes de venta, se vio seriamente dañado en su imagen, porque el absurdo sistema de computación de volumen empleado por la Bolsa dispersó una visión muy diferente. Porque resulta muy distinta impresión pensar una Bolsa cayendo en precios, con $ 38 millones de efectivo, que una baja enmarcada solamente en 21 millones de pesos para las locales y el resto para CEDEAR, que nada tienen que ver con lo nuestro.

Todos los medios, salvo nosotros, difunden la primera cifra a instancias de un sistema oficial que así lo dispersa. Esto atenta contra la evaluación, contra medir una buena capacidad de resistencia que se tuvo ayer -con volumen oprimiendo otra posibilidad de «corrida»- y sobre la cual son pocos los que contaron con los elementos apropiados. Insistir con lo mismo, atentando ahora contra una calma que se reclama, debe llevar a tomar cartas en el asunto...

Cavallo y su frase

A una expresión que hizo fama, Cavallo la corrigió para aumentar la apuesta: «El que apueste contra la Argentina pierde...», trae reminiscencias poco felices. Y en juego de apariciones retóricas, el mercado lo sacudió fuerte en los bonos. Sólo la Bolsa y las tasas ayudaron. El recurso fue echar la culpa a Pou, mientras el déficit de marzo ponía otra lápida de una fecha ré-cord en riesgo-país. Que Dios, salve al rey... quedaba por invocar en la City.

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