Cuando en un mercado escasea un bien y, por ende, su precio aumenta, lo más lógico es alentar su importación. Aunque se trate de un producto típicamente argentino, como es el asado. Durante el feriado del 25 de Mayo, y en el último fin de semana, desde Uruguay se debió importar por la escasez existente aquí para abastecer la demanda creciente. No debe alarmar.
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Es la simple aplicación de la ortodoxia económica la que soluciona la cuestión, como se viene sosteniendo en Ambito. La imposición de controles como método alternativo de nada sirve. Si se quiere, en el largo plazo, se puede incentivar la producción ganadera local, pero claramente la importación, aunque se trate de asado, no debe ser vista como mala señal. Todo lo contrario.
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