Recuerda a la teoría Dow, lo que sucede en estas ruedas y por estas playas bursátiles. Charles Dow graficaba lo suyo con el flujo y reflujo de las mareas, subiendo la ola y marcando un poco más allá en cada movimiento, retirándose luego. Imagen que servía tanto para comprobar la tendencia al avance, como al retroceso. Y en nuestro mercado, otra vez se asistió a una ola positiva que «marcó» terreno desconocido y con nivel de casi «959» puntos: hasta que quedó solamente la espuma y sobrevino el retiro de las aguas. Perdiendo todo el terreno, pretendidamente ganado, y hasta quedando por debajo del cierre anterior, con merma de 0,5% y en los «938» puntos del Merval. Una «burbujita» intradiaria, qué puede tener de valioso esa llegada a un punto más distante y marcando que la tendencia de fondo procura arribar a «1.000», aunque se exponga al reflujo hasta lograrlo.
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Repaso por el sustento al intento, da prueba de la falencia en el empuje carente de cuerpo. El total negociado no pasó de los $ 46 millones en acciones, casi $ 10 millones en los certificados, y se fabricó un gráfico hecho más de espuma que de agua: diluido una vez alcanzada cierta extensión. No puede generar sorpresa el estallido de esa suba tentativa, que únicamente ante una ausencia insólita de vendedores podría plantearse en tales términos. Mayoría de líderes terminando en baja, lo peor Comercial con 4%, y una rueda como para divertirse con el vaivén, mientras se prepara «el asalto».
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