Desde que asumió, el gobierno de Néstor Kirchner viene gozando de una situación internacional muy favorable en lo económico, la mejor en por lo menos 50 años. Esto ocurre, por un lado, por las tasas en EE.UU., que retomaron el camino a la baja desde junio. Coincidió justo con el lanzamiento de la oferta a bonistas, y fue lo que hizo subir 20% el valor de la propuesta argentina sin que el gobierno tuviera que ofrecer mejores condiciones de pago. Es bien diferente del contexto que a partir del '98 afectó a la economía local. No sólo entonces hubo un desplome de los precios de los granos, sino que también se desataron crisis financieras en el sudeste asiático, Rusia y Brasil. En cambio, en el primer año de gestión de este gobierno, la soja -el principal producto que exporta la Argentina-tuvo un espectacular aumento en sus cotizaciones, y la fuerte devaluación le permitió al ministro Lavagna contar con ingresos fiscales sin precedentes provenientes de las elevadas retenciones que aplica al campo. Lo mismo ocurre con el sector petrolero por los precios récord del crudo. Sólo por retenciones, Economía recaudó $ 7.700 millones en los primeros nueve meses de este año. Pero esta suerte inusual podría cambiar en parte si se cumplen los presagios de los analistas agropecuarios. Ayer, los granos tuvieron una fuerte caída en el mundo (5% la soja -perdió 40% desde los máximos de principios de año-y 1% el maíz), y se esperan nuevas bajas para los próximos meses por la excelente cosecha que está logrando EE.UU. La noticia llega en un momento crítico: los productores argentinos están decidiendo la siembra de la próxima cosecha de soja, y con estos valores, muchos se verán desalentados a plantar más. Si la caída de precios continúa, el gobierno incluso puede verse obligado a reducir las retenciones para que el campo no entre en quebranto. Un cambio de escenario complicado, a pocos meses del primer test electoral de Kirchner.
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