Es claro que la que acaba de terminar ha sido la semana más floja de los últimos dos meses, pero de todas maneras la cosa no es nada dramática. De hecho, a pesar de que la rueda del viernes resultó perdedora para las Blue Chips y las empresas tradicionales, el S&P de todas formas se las arregló para romper un récord de los últimos 14 años hilvanando 9 semanas consecutivas de suba, algo que no alcanzaron a marcar ni el Promedio Industrial ni el NASDAQ. Con 175 de los participantes del S&P 500 habiendo dado a conocer sus resultados contables del último trimestre del año pasado, promediando entre todos ellos un crecimiento de 28% en las ganancias frente a 25% que estimaban los analistas, las siguientes cinco ruedas esperan el arribo de balances de 150 empresas adicionales, lo que sin dudas seguirá siendo el principal motor del mercado. En realidad esto de "motor" es casi una exageración si vemos lo que ha estado ocurriendo desde el miércoles, con los inversores moviendo volúmenes significativos de acciones, pero sin atreverse a mucho más que arbitrar precios entre los distintos mercados. La sesión del viernes fue otro ejemplo de esto, con el Dow perdiendo 0,52% para cerrar en 10.568,29 puntos mientras el índice del mercado electrónico trepó 0,23%. Esto merced a un "rush" de última hora, en un mercado que arrancó del lado ganador pero fue cediendo posiciones hasta pasadas las tres de la tarde. Lo cierto es que a pesar de que todavía hay lugar para muchas "sorpresas de las buenas", el trasfondo del mercado no es de los mejores y no sorprendería demasiado que las siguientes ruedas vieran a muchas acciones seguir el camino descendente de la semana pasada.
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