San Pablo (AFP) - El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) parece divertirse con la moderación que alcanzó Luiz Inácio Lula da Silva cuando llegó al poder.
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Para el ex mandatario socialdemócrata, Lula y «George W. Bush tienen buena química, a uno le gusta el otro ¿qué hay de malo en eso? A mí me gustaba (el ex presidente Bill) Clinton, a él (Lula) le gusta Bush, y los gustos no se discuten».
El ex presidente, que pertenece al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centro), reivindicó el objetivo histórico de independencia de la política exterior brasileña en relación con Washington, «que no debe ser de agresión ni de sumisión». «El problema es el tono que se usa», señaló el ex mandatario, en una velada crítica a la extrema cordialidad manifestada entre Lula y Bush durante la reciente visita del jefe de la Casa Blanca a Brasilia, de sábado y domingo, cuando ambos presidentes intercambiaron recíprocos elogios.
El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula levantó históricamente las críticas contra EE.UU. Tal vez la crisis que vive esa formación a raíz de los recientes casos de corrupción y del perfil pro mercado que adoptó el gobierno sea la explicación por la que sólo se reunieron unas 200 personas para cantar consignas anti-Bush en las inmediaciones de la Granja del Torto donde se reunieron los presidentes de los dos países más poblados de América.
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