6 de febrero 2001 - 00:00

Carlos Rodríguez: "El Mercosur está agotado para inversiones"

El economista Carlos Rodríguez salió a ponderar las últimas medidas adoptadas por Fernando de la Rúa y destacó las bondades de la reforma previsional y la desregulación de las obras sociales. Pero fue muy crítico con la inserción argentina dentro del Mercosur: «La Argentina y Brasil son la segunda y tercera economía más cerrada del mundo, incluyendo los africanos y los de Asia, todos, de todo el mundo. La primera es Myanmar (ex Birmania)», dijo.

En un diálogo con Ambito Financiero, el rector de la Universidad del CEMA aclaró que «de golpe no hay que pedirle tanto a De la Rúa. La lucha con los sindicatos y la reforma previsional, la desregulación de las telecomunicaciones, el acuerdo con gobernadores han sido importantes avances, y habría que conformarse».

Habló también de los cambios impositivos que está planeando el gobierno. «Están alborotando el avispero. En la Argentina los únicos que pagan impuestos son los que están a sueldo y los consumidores». Este fue el diálogo mantenido con el ex viceministro de Economía:

Periodista: Se está insistiendo con que la economía debería reaccionar con el consumo. ¿Lo ve clave para el despegue de la economía?


Carlos Rodríguez:
La Argentina no tiene tamaño ni estructura flexible como para crecer mirando al mercado interno nada más. Hay que mirar al comercio internacional. En los '90, el motor del crecimiento, más allá de la recuperación del crédito que hizo que todo el mundo comprara licuadoras, fue la inversión orientada al mercado actual, que es el Mercosur. Eso se agotó al final de la década, en la transición del gobierno. Por la sencilla razón de que la Argentina y Brasil son la segunda y tercera economía más cerrada del mundo, incluyendo los africanos y los de Asia, todos, de todo el mundo. La primera es Myanmar (ex Birmania). Ahora con el blindaje, la expectativa del gobierno es que entre al sistema financiero y aumente los préstamos. Salieron bancos oficiales a prestar a 16% anual. Con una deflación de 2%, es 18% al año, y se funde la persona a la que le prestás con esa tasa. No le están haciendo un favor. Dentro de este modelo que no es la convertibilidad, nos falta una puerta de salida. Y la salida es integrarse al mundo. Hay que tener flexibilidad en el comercio exterior, en la estructura arancelaria y en el mercado laboral.

Medidas importantes

P.: ¿Por qué dice que este modelo no es la convertibilidad?

C.R.:
Porque la convertibilidad es la parte monetaria solamente. Eso se tiene, pero también se tiene en repúblicas africanas en donde la gente se está muriendo con estabilidad monetaria. Milton Friedman decía que «el rol de la moneda es que nadie hable de ella». Hasta ahí llegamos en la Argentina, pero eso es todo. La inestabilidad monetaria hace decrecer. Con estabilidad monetaria, se puede crecer y no crecer.

P.: Una condición necesaria, pero que no alcanza...


C.R.:
Sí. Por eso es que veía importante dos medidas de De la Rúa. Una es la reforma de la seguridad social, que hace a la solvencia fiscal de largo plazo y a la eliminación de la injerencia del gobierno en un área fundamental de la economía y de la vida social de los argentinos. Y más importante es la desregulación de las obras sociales y eliminación de la injerencia exagerada de sindicatos en la política. Eso podría llevar a sanear el sistema político en la Argentina. No se aplicó la inserción internacional. Seguimos en el baile -sin ritmo-con Brasil. El Mercosur fue un detonante para inversiones y se agotó por lo que puede dar el tamaño de los aranceles actuales.

P.: ¿No espera nada más del gobierno hasta 2003?


C.R.:
No espero nada del equipo económico ni de la Cancillería, salvo mantener el statu quo. No una inserción internacional. Pero de golpe no hay que pedirles tanto. La lucha con los sindicatos y la reforma previsional, la desregulación de las telecomunicaciones, el acuerdo con gobernadores han sido importantes avances y habría que conformarse. No hay que olvidarse de los Storani, Meijide, de los que están del otro lado y de la UIA adentro del equipo económico. Pedirle a Colombo, que es el ejecutor hoy, que lidere una apertura al NAFTA es mucho. No somos «investment grade» y no podemos participar de ese juego.

P.: Por lo menos prometen bajar impuestos este año.


C.R.:
Tendrían que bajar impuestos y el gasto, porque los legisladores provinciales como los de Formosa siguen gastando... Siempre dije que hay un trabajo en el que se estima el costo para soportar el aparato político. Da 20.000 millones al año. Es válido, pero también discutible. Si vamos a medir el costo de tener a De la Rúa por los 10.000 pesos que gana por mes, nos equivocamos. Se mide por las cosas que hace y no hace.

Costo de oportunidad

P.: Y por lo que hace De la Rúa, ¿cuánto tendría que ganar?

C.R.:
Hay que contentarse como es, y en eso los decretos de fin de año me dejaron muy contento. No el de La Tablada por supuesto. No sé quién los hizo; no veo que hayan salido del equipo económico, pero salieron. Me parece que Colombo tuvo mucho que ver, De Santibañes también... No sé cuánto debería ganar, porque puede ser ofensivo... El costo de oportunidad es lo que se explica en todos los cursos de economía. Se pregunta: «¿Cuánto cuesta la conscripción?» -cuando había-y responden «nada, porque no cobran sueldo». Y la respuesta es «te sacaste cero, el costo es lo que podría estar produciendo si no estuviera en el Ejército». Medir el costo del político por lo que gana está mal. Todo eso cuesta y cuesta mucho más que los cinco mil pesos por mes que gana el legislador.

P.: Pero poco se puede hacer en este sentido...

C.R.:
La pregunta que se tiene que hacer la sociedad es cuánta legislación y de qué calidad preciso. Y qué número de cargos políticos preciso. Estoy generando 5.000 leyes por año, de las cuales 4.970 van a ser poco útiles o perjudiciales... ¿Por qué no se logra jamás bajar las pensiones graciables? Para hacer caridad están Caritas y el Ministerio de Desarrollo Social...

P.: Por lo menos desde hace un año cuando lanzó este tema, surgieron algunos gobernadores que proponen reducir el costo de la política.


C.R.:
Es cierto. Para pasar leyes no hacen falta dos cámaras y menos la cantidad de personas que hay en cada una. Recuerdo que Arnold Habberger decía que todas las leyes deben aprobarse con mayoría de 75% y se derogan con una mayoría de 40%. Es más difícil así poner leyes nuevas del tipo de que «Huracán no se vaya al descenso...»

P.: Se planteó ya el tema de la Legislatura unicameral en las provincias que lo tienen.


C.R.:
Pero lo peor es que no hacen nada. Los que tienen que reformar son los beneficiarios. No es posible que una provincia se autoproclame federal, y pague los sueldos financiándose de mane-ra permanente con aportes del resto del país. Lo positivo sería la regionalización en zonas viables de manera que se elimina la coparticipación. La Argentina tiene diputados que representan a la Nación, pero en realidad representan a las provincias. Cuando se tiene que negociar un ajuste fiscal porque subió la tasa de interés internacional para que voten el ajuste, se tiene que negociar con el gobernador provincial que controla los diputados. A cambio del voto favorable para subir el IVA, pide que se le haga un puente en la Cordillera de los Andes. Si fuera un puentecito nada más, pero se tiene que negociar con todos. Dirán que es el costo de la democracia, pero está mal. La Cámara de Diputados no representa a la Nación...

P.: El Senado con elección directa tampoco representa a provincias. Se reproduce la Cámara de Diputados...


C.R.:
Todo entra en el costo de los políticos. Si tengo 270 diputados y tengo que pasar un proyecto de ley como el blindaje y a cada uno le tengo que dar algo para su distrito, entonces en lugar de poner un peso para resolver un déficit de un peso, tengo que poner dos pesos. Uno es para convencer a los que lo votan.

P.: Ya se lanzaron en este tema Ruckauf y De la Sota.


C.R.:
La sociedad está cansada, pero no tiene herramientas. Las propuestas anti le gustan a la población. Tienen razón.

Impuestos

P.: ¿Cómo ve los cambios impositivos que se están barajando?

C.R.:
La última reforma que hicimos nosotros fue muy criticada. El impuesto a los intereses es válido. Lo puedo poner cuando se le paga al depositante o cuando se le presta a otro. Impuesto a la compra de papa o a la venta de papa. Es lo mismo. Es impuesto a la papa. La UIA no lo quiere, e hicieron el lobby para que lo saquen. En una economía hay 2 factores de producción: capital y trabajo. ¿Por qué el trabajo financia todo el sistema y el capital no paga nada?

P.:Van a colgar el cuadro suyo en la CGT con eso de combatir el capital...


C.R.:
El gran problema argentino es el desempleo. Lo que hay que poner es más impuestos al capital para bajar los impuestos al trabajo. Fue el objetivo.

P.: Pero a la comisión que creó Colombo, ¿le ve futuro?


C.R.:
Está alborotando el avispero. Los únicos giles que pagan impuestos son los que están a sueldo. Es un país que tiene Impuesto a las Ganancias, pero no recauda por los intereses que están exentos, y los únicos que pagan son los asalariados y el consumidor. Ahora los llaman impuestos distorsivos. El pato de la boda son los asalariados.

P.: Y el cambio de reducir Ingresos Brutos con el IVA?


C.R.:
Que no sea con un IVA más alto, porque uno se queda con un IVA de 26%, y después las provincias te generan otro impuesto que reemplaza el eliminado de Ingresos Brutos...

P.: ¿Está de acuerdo con la idea de bajar impuestos por sector, como la propuesta para los autos?


C.R.:
No, para nada. Es un espanto. Se llama «pick de winner, es un espanto...



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