El negocio ganadero es cada vez menos atractivo para los productores. En paralelo, los consumidores no se benefician con una baja en los precios de los mostradores y las exportaciones siguen restringidas.
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Con una caída de entre 7% y 9%, en los novillos, pérdidas más marcadas en la cría, ya que los terneros retrocedieron 12%, y las vacas perdieron alrededor de 10%, el gobierno sigue monitoreando el comportamiento de la cadena de ganados y carnes.
El Indice de Novillo del Mercado de Liniers (INML) cayó 7% durante los últimos 15 días, marcando el ritmo de una plaza ganadera cada día más deprimida. La carne, sin embargo, se mantuvo entre estable y con tendencia a la suba para los consumidores.
La oferta registrada la semana pasada totalizó poco más de 34.000 animales en sólo cuatro días de operaciones (contra 36 mil de otras semanas sin feriados), y consolidó la tendencia que muestra, según los analistas, la depresión de la producción ganadera: más oferta en Liniers como consecuencia de liquidación de vacunos.
Es que la abundante oferta se debe a varios factores no estacionales:
Durante esta época del año los productores ya vendieron sus vacas rechazadas luego de las pariciones, y ya concretaron el habitual «alivianamiento» de los campos, cuando sacan hacienda de las explotaciones debido a que cae la disponibilidad de las pasturas.
Este año la salida de ganado del campo a la faena se incrementó como consecuencia de la rigurosidad del clima invernal. En efecto, durante los últimos meses aumentó la liquidación de hembras.
Hay muchas explotaciones sin alimento natural y los forrajes se incrementaron hasta 30% durante el último mes en algunas zonas ganaderas.
Existe, también, cierto desinterés de productores pequeños tradicionales por retener las terneras. La baja de precios afecta el negocio e impide el incremento del rodeo. El precio de los terneros que deberían pasar a engorde cayó casi 9% en poco más de 45 días, sostienen empresarios rurales.
Además, la sequía ya complica muchas áreas de producción y genera urgencia por sacar hacienda de los campos.
El mercado concentrador de Buenos Aires es un espejo de lo que ocurre en otras regiones ganaderas del país. Los remates feria y las ventas a campo, con destino a faena, se han incrementado en el último mes. También aumentó la oferta de ganado disponible para pasar de cría a invernada - lo necesario para ganar más kilos en el campo y así incrementar la oferta de carne en el mediano y largo plazo-. Sin embargo, los invernadores desaceleraron su compras debido a que no existen campos que puedan soportar más animales. La marginalidad de la ganadería, arrastrada por el boom de la soja y el maíz, determinó que las cualidades de los campos ganaderos disminuyan paulatinamente su calidad.
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