2 de abril 2002 - 00:00

Carnes: un mercado que Brasil le arrebató ahora a la Argentina

Brasilia - El aumento de las retenciones a las exportaciones que impuso el gobierno de Eduardo Duhalde no alcanzan a las carnes que intentan recuperar el mercado que perdieron a manos de Brasil.

Fernando Henrique Cardoso
se lleva el mérito de que Brasil sea hoy el tercer exportador mundial de carnes. El mandatario ordenó aplicar el rifle sanitario con rigor para eliminar la aftosa y todos sus aeropuertos internacionales tuvieron las alfombras desinfectantes para que los viajeros no pasaran con el virus. En las fronteras, todos los vehículos eran rociados con desinfectantes.

Hoy las carnes brasileñas están en las bandejas de las más grandes líneas aéreas extranjeras. En los restoranes europeos y norteamericanos ya promocionan los bifes gaúchos.

Su originalidad y habilidad para los negocios ha hecho que frigoríficos como Nova Andradina, en el corazón del Mato Grosso, hayan desarrollado la carne orgánica que le gusta a Europa. Ellos la llaman «bife verde» por su connotación ecológica y quieren ser los principales productores.

•Certificación

Ya son varios los frigoríficos que consiguieron que Europa los certifique como orgánicos, condición indispensable en el futuro para vender productos a ese continente. Las exigencias son duras, los europeos mandan sus inspectores para ver que esas tierras donde se cría el ganado estén libres de productos químicos y fertilizantes. Que la alimentación de los animales sea natural.

Nova Andradina
, ubicado en plena selva brasileña, no utiliza fertilizantes ni agrotóxicos para las pasturas de sus animales. Los pastos son tratados con fitoterapia y el transporte de los bovinos se hacen en condiciones que no produzcan estrés al animal.

Tanto detalle da lugar a un producto 10 por ciento más caro que el bovino normal. Hoy colocan 250 mil animales por año. La crianza se inició hace dos años.

Brasil ha invertido decenas de millones de dólares para aspirar hoy a ser el principal vendedor de carne al mundo en los próximos cinco años.

Beneficiado por el atraso cambiario argentino, no perdieron el tiempo. Venden 500 mil toneladas por año que les reportan 700 millones de dólares. En 1990, exportaban apenas 249 mil toneladas que le daban ingresos por 234 millones de dólares.

La Argentina hizo el camino inverso: en 1995 vendía 289 mil toneladas que le representaban casi 1.000 millones de dólares, el año pasado apenas colocó 86 mil con ingresos por 228 millones
.

Para llegar a los
freezer norteamericanos o a los restoranes de Chicago, Brasil desarrolló una task force. Los dirigentes de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carnes Industrializadas ahora pusieron los ojos en Argelia. Hacia allí fueron en enero. Estuvieron cinco días hablando con los clientes y tomando nota de los requisitos sanitarios. Firmaron contratos y pronto los argelinos sabrán de la carne brasileña. Ese mismo grupo desde allí viajó a los Estados Unidos para retomar negociaciones que iniciaron hace más de un año y que fueron interrumpidas por el brote de aftosa que involucró a la Argentina y Paraguay. Estados Unidos les ofreció comprar 20 mil toneladas, los brasileños aspiran a vender 60 mil y tal vez lo logren. Meses antes abrieron el mercado ruso.

Alemania fue otro destino buscado. Las carnes argentinas desaparecieron con la aftosa. Hasta allá llegaron los bovinos brasileños. Probablemente aquí pierdan con los argentinos, porque es muy fuerte la atracción por estas carnes que tienen los alemanes, especialmente en el Sur.

Brasil hoy tiene el mayor rodeo del mundo con más de 170 millones de cabezas
. Están tan identificados con la carne como con el café pero les preocupa que todavía el mundo no lo sepa. Los brasileños publicitan su ganado como muy limpio porque tiene el pelo corto. Brangus y cebú se crían en climas cálidos en la zona occidental. Tienen menos grasa que las carnes argentinas, pero eso les quita sabor y no son tan blandas. Los brasileños no se arredran, privilegian el menor colesterol y el no tener la enfermedad de la «vaca loca», no les queda otro remedio que decir que tienen un producto saludable. Todas estas virtudes intentan ponerlas hoy en un aviso que asocie a Brasil con la carne. Por de pronto idearon un sello que identificará a la carne con la marca «Brasil». Detrás habrá millones de dólares de publicidad.

•Preocupación

Pero la Argentina está haciendo lo suyo. Ya está ingresando a Vietnam por el pedido de 20 importadores de ese país. Otros clientes reconquistados son Europa, Israel, Bulgaria, Egipto, Albania, Perú y... Brasil.

Los bajos precios hoy de la carne argentina por la devaluación los ha empezado a preocupar. Los frigoríficos brasileños quieren importar masivamente carne argentina y los productores ganaderos amenazan con acudir al gobierno para que ponga más aranceles. La carne argentina en dólares está 35% más barata que la brasileña. Y, por si faltara algo, no tiene la calidad de la carne argentina, algo que los subsidios no pueden dar.

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