Casi 70% de las deudas de argentinos está en dólares
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Desde el punto de vista de los tomadores de crédito bancario privado, más de 63 por ciento de los préstamos está en dólares. Del total de préstamos bancarios al sector privado que registra el Banco Central, 61.576 millones, unos 38.970 millones están pactados en dólares. En realidad, si se toma deuda de mediano y largo plazo solamente, la proporción en dólares es abrumadoramente más alta.
Por su parte, la deuda pública, que supera los 128.000 millones de dólares, está nominada precisamente en 68 por ciento en dólares ameri canos, 20 por ciento en euros, 5 por ciento en yenes japoneses, 4 por ciento en pesos argentinos y el resto en varias monedas.
Con el desembarco del euro en la convertibilidad con el peso, el sector privado tomador de préstamos en pesos vería fluctuar su deuda diariamente al son de las paridades cambiarias entre el dólar y el euro. Esto daría lugar a pensar que el equipo económico, si encara esta modificación de la convertibilidad seriamente, tendría diseñado algún mecanismo para atemperar las fluctuaciones cambiarias sobre el nivel de endeudamiento privado y, por ende, sobre la presión arterial de los deudores.
Una vez que la paridad uno a uno entre el dólar y euro se altere, como ocurre diariamente en el mercado mundial, se modificará la relación con el peso convertible. Por lo tanto, la deuda nominada en dólares o en euros sufriría cambios en términos de pesos argentinos.
Todo esto se traducirá en un constante arbitraje entre la tasa de interés en euros y en dólares. Es decir que los tomadores de crédito estarían operando (especulando) simultáneamente en euros y dólares, o sea tomando crédito en dólares y colocando euros a plazo fijo o viceversa.
Encajes
Otro interrogante surge por el lado de los encajes bancarios (la porción de los depósitos que los bancos no pueden prestar y depositan en el Banco Central), ya que podría producirse un descalce entre el stock de depósitos y de préstamos. Ya que si el público y las empresas continúan ahorrando en pesos y en dólares (quizás aumente la propensión a ahorrar en dólares por la mayor incertidumbre), los bancos sólo podrían prestar en pesos o en dólares y no en euros. Esto significa que por más que una persona o empresa desee endeudarse en euros, por ejemplo, seguramente el banco que no tiene depósitos en euros y por ende tampoco euros como encajes, le pasaría el riesgo cambiario al tomador vía alguna operación de cobertura, lo cual encarecería el costo de endeudamiento.
Para el sector público, una modificación de la paridad cambiaria entre el dólar y el euro le implicaría costos en términos de financiamiento por el diferencial de tasas de interés en dólares y en euros. Pero esto ya ocurre en la actualidad.




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