Ayer el juez en lo Penal Económico Julio Speroni sorprendió al detener a Domingo Cavallo. El ex ministro de Economía está acusado de presunto contrabando agravado por la venta de fusiles y munición a Ecuador cuando este país se encontraba en guerra con Perú. El juez se basa en una resolución ministerial que desentendió a la Aduana del control de exportaciones.
Sorprendió ayer el juez en lo Penal Económico, Julio Speroni, al detener a Domingo Cavallo por la venta de armas a Croacia y a Ecuador cuando hace apenas unos meses le había decretado falta de mérito porque no había pruebas contundentes en su contra. En realidad, Speroni -un ortodoxo de la familia judicial-se limitó a obedecer a la Sala B de la cámara de ese fuero que le había ordenado tomar diversas indagatorias, entre ellas la del ex ministro de Economía. La decisión judicial parece además un mensaje a Carlos Menem, quien también firmó el Decreto 103/95 que autorizó los embarques de 5.000 fusiles FAL y 75 toneladas de municiones a Ecuador y que estuvo preso unos meses por una investigación paralela que llevó adelante otro cuestionado juez federal, Jorge Urso.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El principal argumento judicial en contra del ex ministro -y que no atañe a los demás investigadoses una resolución firmada por Cavallo en la que deslinda a la Aduana -en esos momentos administrada por Gustavo Parino-de la responsabilidad de controlar la salida del material bélico porque se trataba de la venta de material de guerra a través de un decreto secreto. Esa misma disposición de protección del secreto de Estado también existía con los primeros embarques a Croacia, y en ese momento, el juez no lo consideró un agravante para Cavallo, aunque procesó y detuvo a Hortensia Irañeta de Canterino, una empleada que cumplía funciones secundarias en la Aduana. Hoy será indagado Julio Kobesky, quien fue subadministrador de la Aduana y segundo de Parino, quien no ha sido aún requerido por el juez. Speroni ya había indagado antes a Cavallo, pero fundamentalmente por la exportación de 200 toneladas de pólvora y equipo bélico pesado a Croacia. En ese momento este juez que dice cultivar el bajo perfil no encontró pruebas que posibilitaran un procesamiento del, en ese momento, ministro de Economía de Fernando de la Rúa. Seguramente y deberá probarlo si dicta el auto de procesamiento y prisión preventiva de Cavallo, el juez habrá encontrado nuevos y contundentes elementos de prueba en la venta de armas a Ecuador para detener a Cavallo, salvo que una mejor lectura de los decretos anteriores lo hayan llevado a tomar esta decisión que sorprendió al círculo íntimo y a los propios abogados - Eduardo Oderigo y Rafael O'Gorman-del ex funcionario de Menem y de Fernando de la Rúa. «Vamos paso a paso, antes de hablar de su libertad, le quiero comunicar que queda detenido», le descerrajó Speroni girando su cuerpo detrás del pesado escritorio de madera que utiliza para firmar su despacho, apenas Cavallo terminó de balbucear que otros dos jueces federales -Juan José Galeano y Jorge Ballestero-lo habían autorizado a salir del país para dar un ciclo de conferencias en el exterior, base de sus ingresos económicos y alimentarios. Unos minutos antes, un obediente secretario de Speroni le había leído al ex ministro los cargos en su contra a partir del expediente que llegó desde el juzgado de Daniel Artabe al unificarse toda la investigación por las armas -incluida la de Urso-en el despacho de Speroni.
Pero el secretario Rodrigo Peydró, apenas Cavallo terminó de contestar menos de 10 preguntas, cambió el eje de la indagatoria y retornó a los decretos anteriores, lo que provocó la interrupción del ex ministro para entregar un memorial con su descargo y pedir la autorización para salir del país. Fue en ese momento en que el juez lo cortó con su orden de detención que petrificó al ex ministro: ¿Cómo detenido?, dijo para reponerse luego con un café que le sirvió el ordenanza del juzgado y se preparó mentalmente para dirigirse al provisorio lugar de detención: el Escuadrón Buenos Aires de Gendarmería, todo un símbolo en los últimos años para el escenario judicial. «¡Qué eficiencia!», elogió entonces ante la celeridad con que una empleada tipeó su declaración. «¿Vio? No se merecen que les descuenten 13 por ciento», retrucó casi en susurros Speroni. Allí fue alojado en una pequeña habitación de 3 x 3 y comparte espacios comunes, como los baños, cocina y living, con otros presos no menos famosos: Enrique Mathov, ex secretario de Seguridad de De la Rúa; y el ex juez federal de Dolores, Hernán Bernasconi (que aplica las horas de detención a pintar, como Víctor Alderete). Aunque Cavallo podría repetir el itinerario de Emir Yoma -el escuadrón Campo de Mayo de Gendarmería-si Speroni decide procesarlo y dictarle la prisión preventiva como presupone esta anticipada detención.
La celda es incómoda y es la misma que ocupó Erman González, casi un símbolo de una sucesión prontuarial de ex ministros. No tiene la vista ni las facilidades de un Víctor Alderete, quien además gozaba de un jardín donde llegó a instalar una carpa donde servía té.
Dejá tu comentario