La presidente Cristina de Kirchner firmó ayer el decreto para que opere como terminal automotriz la filial argentina de la fabricante brasileña de camiones Agrale que, con una inversión de u$s 5 millones, prevé alcanzar el próximo año una producción de 1.000 chasis para colectivos.
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La decisión fue confirmada por el ministro de Economía, Martín Lousteau, durante una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, junto con los directivos de la firma, con los que celebró la «reversión» del «flujo de emigración de empresas automotrices» y que el país se consolide como plataforma del sector.
«La firma va a producir en el país a una escala mayor de lo que actualmente importa, y eso es sumamente significativo», señaló el titular del Palacio de Hacienda. Nada dijo de la ola de ventas de empresas locales a capitales brasileños.
De acuerdo con lo informado por el ministro, «la Argentina tiene un déficit en camiones de 11 toneladas, medianos, y esta primera fase implica producir el doble de lo que se venía importando desde Brasil».
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