25 de octubre 2005 - 00:00

Cena con Redrado en una estación

Hace poco más de un mes, exactamente el 23 de setiembre, el ya flamante funcionario designado para conducir la estratégica Fed de los Estados Unidos, Ben Bernanke, cenó con el titular del Banco Central argentino, Martín Redrado. Fue durante un evento organizado por Merrill Lynch en Washington, en el que fueron los únicos oradores.

El lugar elegido por la entidad bancaria fue un elegante salón de Union Station, la moderna estación de trenes de la capital norteamericana. Los cerca de 200 banqueros que participaron del evento enfatizaron en aquel momento que Bernanke fue «muy cuidadoso» a la hora de referirse a la situación económica de los Estados Unidos. Ya en ese momento era el principal candidato a suceder al actual titular del Fed, Alan Greenspan.

El marco del encuentro fue la reunión anual del FMI y el Banco Mundial que se desarrolló en Washington. Las principales entidades de inversión aprovechan los cuatro días que duran las deliberaciones para agasajar a sus clientes y ponerlos en contacto con autoridades económicas de distintos países del mundo en los que realizan sus colocaciones financieras.

Bernanke enfatizó, eso sí, que el huracán Katrina en la economía estadounidense afectaría sólo transitoriamente la marcha de la actividad. «En vez de crecer 4%, lo haremos a 3% o a 3,5%. Pero en 2006 todo debería volver a la normalidad»,
explicó. Y negó que los Estados Unidos estuviesen sufriendo un desbalance en su economía por el fuerte déficit fiscal: «En todo caso, lo que estamos mostrando es mayor flexibilidad», explicó.

«Se mostró muy curioso sobre la situación en América latina, aunque no tenía demasiados detalles sobre lo que estaba ocurriendo»,
recuerda uno de los asistentes que compartió la mesa con Redrado y Bernanke. Fue el titular del Central quien se ocupó de darle un pantallazo sobre el buen momento de la región y cómo habían hecho casi todos los países para llegar a « superávit gemelos», es decir, fiscal y comercial. «Latinoamérica está mejor preparada para hacer frente a un cambio en el contexto internacional», aseguró. En la mesa principal de doce lugares se sentaron los más importantes fondos de inversión que son clientes de Merrill Lynch, que degustaron un menú compuesto de ensalada verde con queso de cabra, filet mignon con risotto y helado de canela con frutas del bosque.

El funcionario, como principal asesor económico de la Casa Blanca, dejó claro en la cena que una de las preocupaciones principales sobre economía internacional para los Estados Unidos pasa por el sudeste asiático: «Debe haber mayor flexibilidad en las políticas cambiarias en la región, especialmente en China».


Redrado aprovechó para preguntarle sobre la posibilidad de que la Reserva Federal incorporara el esquema de metas de inflación, que adoptaron casi todos los países de Europa y varios latinoamericanos. Pero el entonces principal asesor del presidente George Bush desestimó la idea.

Dejá tu comentario

Te puede interesar