El Banco Central anunció ayer la suba de un punto de la tasa para remunerar a los bancos, con el objetivo de incentivar mayores rendimientos que pagan las entidades por plazos fijos. De esta manera, la tasa a un día de pases pasivos saltó de 8,75% a 9,75% anual. El movimiento fue leído como una medida «ortodoxa» por parte de la entidad que preside Martín Redrado, que de esta manera sigue la línea de lo que hicieron otros bancos centrales de la región: subir la tasa para contener presiones inflacionarias.
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El monto que los bancos mantienen a un día en el BCRA es muy elevado y se acerca a los $ 10.000 millones. Con esta mayor tasa que pagará el Central, tendrán mayor margen para pagar más por los plazos fijos o, al menos, para evitar que siga bajando el rendimiento para inversores mayoristas.
Una preocupación adicional es, lógicamente, evitar que se acentúe la compra de dólares en el mercado. Para ello, es clave reconocer mayores tasas en pesos e incentivar al público y empresas a quedarse en moneda local. «Con una tasa en pesos casi a 10% anual y en dólares a sólo 2%», el incentivo para quedarse en pesos aumenta, explicaba el gerente financiero de un banco local.
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