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29 de mayo 2006 - 00:00

Chávez busca controlar rica cuenca del Orinoco

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Hugo Chávez
Caracas (Reuters) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, se dispone ahora a tomar el control de la Faja del Orinoco, el campo petrolero con mayor acumulación de hidrocarburos del planeta.

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Posee 54.000 km2 que encierran 1,2 billón de barriles de crudo extrapesado. Con estas reservas, Venezuela estaría delante de Arabia Saudita en la producción de crudo, aunque por el momento se requieren fuertes inversiones y tecnología para utilizar ese petróleo.

Los expertos coinciden en que el futuro del petróleo está en el crudo extrapesado, cuyos yacimientos más grandes están en esta Faja al norte del río Orinoco, un área mayor que toda Costa Rica. Allí, las grandes multinacionales petroleras, conocidas como «majors», junto a la estatal Petróleos de Venezuela, invirtieron u$s 15.000 millones y producen 600.000 barriles diarios, de los 2,6 millones que según la Agencia Internacional de Energía (AIE) produce el país.

El gobierno y los expertos calculan el crudo que puede ser extraído de la Faja en 240.000 millones de barriles (la certificación de las reservas comenzó recientemente), que sumados a los 77.000 millones de barriles de reservas probadas colocarían a Venezuela delante de Arabia Saudita. Por eso, el gobierno anunció que iniciará negociaciones para tomar el control accionario de las cuatro asociaciones estratégicas que explotan el crudo de la Faja, integradas por 6 multinacionales y PDVSA, con una participación promedio de 39,8%.

El encargado en PDVSA de los negocios con las empresas privadas, Eulogio Del Pino, anunció que el gobierno «está dispuesto a ir con 60% de participación. Pero no depende de un cronograma específico, sino de las negociaciones que se establecen entre los socios».

  • Negociaciones difíciles

    Las asociaciones son Sincor (la francesa Total, PDVSA y la noruega Statoil), Petrozuata (la estadounidense Conoco Phillips y PDVSA), Ameriven (Conoco Phillips, PDVSA y la estadounidense Chevron) y Cerro Negro (la estadounidense Exxon-Texaco, PDVSA y British Petroleum).

    Las negociaciones serán difíciles porque las asociaciones estratégicasno han recuperado sus inversiones y tienen deudas importantes de u$s 7.000 millones de dólares, según Robert Bottome, director de la publicación «Veneconomía».

    Comenzarán después de la reunión ministerial de la OPEP del 1 de junio en Caracas y son consideradas como decisivas para las relaciones entre el gobierno de Chávez y las multinacionales petroleras. El ideólogo energético del gobierno, el viceministro de petróleo Bernard Mommerdeclaró recientemente al diario «El Universal» que Venezuela hace «un segundo intento de convivencia con las multinacionales». Las «majors» quieren quedarse y desarrollarse en la Faja, llamada a asegurar el abastecimiento de combustible del mundo en los próximos 50 años.

    Pero lo que pretendería Chávez es diversificar la explotación de la Faja con empresas estatales de China, Rusia, Irán, India y Brasil. Porque de allí provendrían los recursos para sus ambiciosos proyectos de transformación social en el país y del liderazgo latinoamericano.

    El gobierno gravó a las asociaciones estratégicas con un impuesto a la extracción de 17,33%, que se suma a la regalía de 16%, y es inminente el aumento del impuesto a la renta de 34% a 50%.
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