Chile descartó este miércoles una posible negociación con Argentina sobre los nuevos precios que ese país piensa aplicar a los flujos de gas que envía a Chile, informó este miércoles la ministra de Minería y Energía Karen Poniachik en vísperas de su viaje a Buenos Aires.
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"No vamos a negociar porque nosotros no negociamos", dijo la ministra, que este jueves viajará al país vecino para conocer cuánto serán aumentados esos valores, después de que el gobierno del presidente Néstor Kirchner aceptó un aumento del 56% del precio del gas que Argentina importa desde Bolivia.
Poniachik admitió que si ese incremento es traspasado mediante un impuesto a las exportaciones de gas natural a Chile, ésa sería "una decisión del gobierno argentino que tiene que ver con impuestos locales".
"Vamos a ir a informarnos sobre lo que se está haciendo, vamos a ir a conversar y a hacer ver nuestros puntos de vista", agregó Poniachik.
Argentina es el único proveedor del gas natural con que cuenta Chile para sus necesidades industriales y domésticas y la posibilidad de un mayor precio determinó que la presidenta Michelle Bachelet encomendara a su ministra la misión que cumplirá en Buenos Aires junto al subsecretario de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren.
El propósito del gobierno chileno es que las conversaciones se desarrollen "no sólo a nivel técnico, sino también a nivel político", precisó el martes el canciller Alejandro Foxley.
La ministra y el subsecretario se reunirán el viernes con el titular de Planificación argentino, Julio de Vido, a fin de acordar una fórmula que atenúe el inminente aumento de los valores del gas que llega a Chile.
"Nosotros esperamos que el gobierno argentino comprenda que tenemos que llegar a una solución ecuánime que asegure el abastecimiento domiciliario, pero que también sea razonable en materia de precios del gas", dijo el canciller.
El aumento de los precios podría variar entre 40 y 100%, estimaron en Santiago fuentes industriales, lo que repercutiría en las tarifas de los servicios eléctricos.
Chile importa diariamente en tiempos normales 22 millones de metros cúbicos de gas natural argentino, para producir el 47% de la energía eléctrica que necesita y cuyo consumo se intensifica durante estos meses del invierno austral.
A lo largo de su territorio existen cinco gasoductos que traen el hidrocarburo directamente desde Argentina, para abastecer una extensa red de industrias y residencias.
Pero desde hace dos meses Argentina reanudó los recortes que inició hace dos años y que superan el 40% del gas que debería suministrar al mercado chileno, de acuerdo con los protocolos firmados en 1995, que para estos casos contemplan causas de "fuerza mayor", como las necesidades internas del país proveedor.
Las mayores dificultades se observan en el norte chileno, donde las reducciones superan el 80% y afectan a su actividad industrial y minera.
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