6 de diciembre 2007 - 00:00

Chinos comprarían minera Río Tinto

Río Tinto, la minera angloaustraliana que hace 10 días estaba a punto de ser comprada por su rival BHP Billiton (ver edición de Ambito del 26 de noviembre) ayer recibió una oferta de parte de Baosteel, la acerera más grande de China.

Xu Lejiang, presidente de Baosteel, anunció que buscaban adquirir el control de Río Tinto, la minera ranqueada como la tercera más grande del mundo. El precio: u$s 200.000 millones, oferta nada desdeñable, luego de que dos semanas atrás rechazaran por magros los u$s 138.000 millones propuestos por BHP, también angloaustraliana y la primera del mundo en esa industria.

Que los chinos busquen quedarse con Río Tinto no extraña a los industriales del acero en la Argentina. "Sería una compra más lógica (que la de BHP) y muy necesaria para China", dijo a Ambito Financiero un alto directivo de Techint. China es el mayor productor mundial de acero, con 422,7 millones de toneladas métricas o mmt en 2006; bien lejos del segundo, Japón, que produjo 116,2 mmt, o Brasil, que en el décimo lugar llegó a 30,9 mmt. El problema de China, sin embargo, es que tiene que importar todo el mineral de hierro, la materia prima básica para producir el metal. El 70% del mineral de hierro que compra China proviene de las mineras BHP, Río Tinto y la brasileña Vale Do Rio Doce (CVRD).

La oferta tiene un alto contenido político, pues es, ante todo, una compra de carácter estratégico para el país que produce 35% del acero mundial y que carece de su materia prima. Por eso el anuncio del CEO de Baosteel llegó después de finalizada una reunión clave convocada en Pekín por el mismo presidente de China, Hu Jintao. Al cónclave asistieron altos ejecutivos de las más grandes compañías de energía, minería y acero de ese país.

El tema: cómo afectaría la posible fusión entre las mineras Río Tinto y BHP en el crecimiento de la economía china y de qué manera había que reaccionar ante ello.

La respuesta fue el inmediato anuncio de la intención de compra. Si bien los especialistas en commodities mineros de Londres, en un principio, miraron con desconfianza la propuesta china -realizada a través de un medio oficial del gobierno, el periódico "21st Century Business Herald"-, los analistas de largo plazo enseguida se encargaron de precisar que en los últimos dos años Pekín viene adquiriendo en el exterior compañías de valor estratégico para su crecimiento expansivo (petroleras, acereras, eléctricas). Mientras que los primeros siguieron haciendo hincapié en que la oferta olía a "cuento chino", los segundos les recordaron que China dispone de un fondo soberano de u$s 1.400 billones (trillones en inglés).

La intención de compra, finalmente, deberá pasar por otro tamiz político: el de Kevin Rudd, flamante primer ministro de Australia, país que hasta ahora siempre vetó que sus empresas de bandera, como es Río Tinto, pasasen a manos extranjeras. Pero los chinos confían en que Rudd, que habla perfecto mandarín y tiene un yerno chino, rompa con la tradición.

Dos analistas del mercado del acero argentino coincidieron en que la compra de Río Tinto por parte de Baosteel sería una gran noticia para Techint.

Es que para producir sus caños de acero sin costura, esta empresa se provee mayoritariamente del mineral de hierro de las minas brasileñas de Corumbá (en la frontera entre Bolivia y Brasil), que llega hasta el puerto de San Nicolás luego de navegar en barcazas 1.800 km por los ríos Paraná y Paraguay.

Quedarse con Corumbá es un viejo sueño de Techint. Quizás, dicen, si Baosteel concreta su oferta de compra, quiera desprenderse de ese yacimiento que le queda tan a trasmano, ya que es el único con mineral de hierro que Río Tinto tiene en América del Sur.

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