Los veedores-interventores Guillermo Banegas (Comisión Nacional de Comunicaciones) y Marcelo Goldberg (Comisión Nacional de Defensa de la Competencia) en Telecom Argentina emitieron a fines de la semana pasada su muy esperado informe sobre la situación de Telecom Argentina. Lo más saliente de este reporte es que cuestiona la potestad de Telecom Italia para ejercer su «call» (opción de compra) sobre el grupo «Los W» de la familia Werthein, dueño de 48% de las acciones de la sociedad que controla Telecom Argentina. Además, si bien no exige en términos taxativos que la empresa se desprenda de parte de su espectro de telefonía celular, recuerda que el Decreto 62/ 90 de privatización establecía que «ninguna sociedad licenciataria podrá ser titular ni controlar directa o indirectamente más de una licencia en una misma área de servicios de Sistema de Radiocomunicaciones Móvil Celular».
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La designación de estos dos veedoresinterventores se originó en una denuncia presentada por Gerardo Werthein -director de Telecom Argentina en nombre de «Los W»- tras la compra por parte del control de Telecom Italia por un grupo encabezado por Telefónica de España. El argumento de Werthein es que esta adquisición tendrá obvias repercusiones sobre la telefonía argentina, dado que Telefónica controlará tanto a su subsidiaria local como a Telecom, su principal competidora. Cabe apuntar que el «call» de Telecom Italia por las acciones de Nortel (controlante de Telecom Argentina) es justamente sobre la tenencia de «Los W». El argumento de Werthein es recogido por los veedores: en su dictamen concluyen que «Telecom y Telefónica concentran casi 100% del mercado de telefonía fija y juntos resultan dominantes en el mercado de internet y telefonía celular. Una eventual concentración económica de esas dos empresas atentaría contra la defensa de la competencia». Agrega que, aún en el caso de que no se produjese esta concentración en una sola empresa, «Telefónica de Argentina podrá acceder asimétricamente a información sensible y estratégica de su principal competidor».
El reporte recuerda, asimismo que «la call option con la que cuenta Telecom Italia no fue aprobada por la CNDC, cuestión ésta de relevancia porque podría llegar a intentar ejercerla, y la posicionaría en una situación de control exclusivo de Telecom Argentina y bajo influencia de Telefónica de España». Finalmente, en su parte resolutiva, los veedores intiman a los compradores y vendedores de Telecom Italia que notifiquen a los órganos de control (en este caso ellos mismos) la operación producida en Roma y que califican de «concentración económica». ¿Qué pasará ahora? El rumor más firme es que, al impedírsele a Telecom Italia comprarle las acciones minoritarias a «Los W», el gobierno buscaría un inversor «amigo» para quedarse con el control de Telecom Argentina. Algunos incluso arriesgan la posibilidad de que no sea otro que el monopolio «Clarín», que volvería así al negocio de las telecomunicaciones tras su fracaso como accionista de CTI Móvil.
¿Qué hará entonces el holding Noble-Magnetto respecto de su acérrima oposición a que las empresas telefónicas puedan ofrecer «triple play» (telefonía, internet y TV todo a través del mismo «caño»). Sin dudas su posición variará radicalmente. Habrá que estar atento entonces a los movimientos que se producirán en esta compañía: es posible que tras el disfraz de la defensa de la competencia lo que se termine haciendo es otorgarle más negocios y más poder monopólico al pulpo omnipresente en que se ha convertido «Clarín» (Diarios «Clarín», «La Razón», «Olé», «Página/12»; empresas de cable Multicanal y Cablevisión; ISP Ciudad Digital; radios «Mitre», «La Cien»; canales «13», TN, Metro, Magazine; agencia «Diarios y Noticias»; etc.).
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