31 de octubre 2005 - 00:00

Comienza el ajuste con racionalidad económica

En cumplimiento de lo que se descontaba para el tiempo que viene el gobierno Kirchner adoptó la racionalidad económica apenas finalizados los comicios. Lo hace dentro de la ortodoxia con lo que se conoce como escrow account que le aconsejó el ministro Roberto Lavagna. Concretamente el gobierno se pone serio para manejar el país porque no haber aplicado el gobierno de Raúl Alfonsín la escrow account (EA) en noviembre de 1988 (como había solicitado el Banco Mundial) le costó al radicalismo caer en la primera hiperinflación de la historia argentina sólo 3 meses después, el 4 de febrero de 1989, y tener que abandonar la presidencia de la Nación en julio de ese año. O sea 7 meses después de que José Luis Machinea, presidente en ese entonces del Banco Central, se negara a implementar aquella EA.

La decisión, que comunicó el ministro Roberto Lavagna el viernes, muestra con qué alta preocupación la Casa Rosada mira la inflación que amenaza tener un piso que ronda 1% mensual (este mes sería 0,9%) y que llegaría a nivel de pánico si tocara 2% en 30 días.

¿QUE ES ESCROW ACCOUNT?

Significa, en la práctica, que el gobierno ha decidido crearse un Fondo Monetario propio de autoayuda para no tener problemas ni con la inflación ni con el Fondo Monetario Internacional, el real. Crea un fondo con su propio dinero que ahorra, lógicamente vía ajuste, y lo usa en casos necesarios. Por ejemplo para mantener el dólar en el nivel deseado la EA adquiere divisas pero no se obliga a emitir al Banco Central para tal objetivo, con lo cual se frena un formidable motor del actual auge inflacionario. También puede servir para mejorar la capacidad de pago, un dato importante si el contexto internacional se complica para los mercados emergentes, como ocurrió durante octubre. Además todo ajuste naturalmente tiende a contraer la demanda, algo necesario hoy en la Argentina porque no hay inversión para aumentar la producción y no la hay porque la Argentina no crea clima a favor de colocar aquí capital. Con medidas serias como esta EA, el país mejorará su imagen externa.

La EA es también llamada «cuenta en custodia o consignación» (de terceros) o «fondo anticíclico», aunque este nombre no es exacto porque puede aplicarse al auge o a la baja de la evolución de la economía. Por supuesto que si es «a la baja» tal cuenta debe alimentarse desde el exterior porque no hay localmente ahorro para abastecerla. Es lo que le sucedió al gobierno Alfonsín en 1988 cuando había entrado en colisión con el Fondo Monetario. La Argentina no le pagaba los préstamos y con mucha demora (hasta 90 días cuenta Rodolfo Terragno en su libro «La simulación») los intereses. Imprevistamente Alberto Camarasa, representante argentino ante el Banco Mundial, logró que el presidente de la institución Barber Conable le conceda a la Argentina (fue el 27 de octubre de 1988) un crédito de 1.300 millones de dólares pese a la oposición interna del organismo. Pero le pidieron la EA (escrow account) o sea que tal fondo no ingresara al Banco Central sino a un tercero y que no pudiera retirarla el depositante. Allí se opuso Machinea aconsejado mal por Daniel Marx, analiza en su libro Terragno, que era ministro de Alfonsín.

El gobierno Kirchner creó el año pasado una mini EA que llegó a tener 1.200 millones de dólares pero que poseía una gran falla: el fondo podía disponerlo el depositante libremente (inclusive para uso político).

Durante su gestión en el Banco Central el ex presidente Pedro Pou creó también una «red de seguridad» del mismo tipo, que fue utilizada en 2001 pero no alcanzó para evitar la crisis, ya que la fuga de capitales superó los 20.000 millones de dólares en seis meses.

Una EA en 2006 se calcula que podría superar los 10.000 millones de pesos (más de 3.000 millones de dólares) que podría acumular allí el gobierno sin alterar su meta de 3,2% de superávit para el año próximo. Por sí sola significa ajuste en la economía y su límite es no provocar recesión. Es una medida lógica después del gran dispendio del gobierno para lograr 40% de los votos el domingo 23 de octubre, algo que disparó expectativas inflacionarias. Un gobierno que se pone serio ya de por sí, con el anuncio, comienza a frenar la inflación. Una EA como se pondrá en marcha es usar de John Maynard Keynes la parte buena de su teoría, como es mitigar el gasto y el reparto en los momentos de auge económico y volcarlo en períodos depresivos de ciclo. Lo otro de Keynes, en caída repartir hasta llegar a déficits es lo incorrecto porque termina en elevada inflación.

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