En general, los mercados bursátiles del mundo tuvieron una rueda de atonía, moviéndose en porcentuales que no modificaron su estado anterior. Buenos Aires se inscribió en la misma línea, retomando su actividad alejada de golpes de mercado importantes como sucedió la pasada semana. Si bien las puntas parecen abiertas en lo nominal, con el índice alcanzando los 943 puntos de mínima y máximo en 959, para cerrar en 955 y generando un positivo de sólo 0,40%. Todo el desarrollo, en general, careció de brillantez y estaba planteada una rueda donde los compradores se volvieron sumamente cautelosos, esperando, seguramente, que surgieran oportunas tomas de utilidad para «descremar» lo pasado. Tampoco se inyectaron órdenes robustas de oferta; se propende más a una meseta y a tratar de afirmar el Merval en torno a los 950 puntos, antes que arriesgar a más.
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La clave de la actividad, las órdenes, retornó también a sumas más atildadas y no se alcanzó a los 40 millones de pesos para las acciones, con 10 por ciento de ello en certificados, haciendo totales de 43 millones de pesos.
Matizado el Merval, alzas y bajas por mitades, solamente la plaza de Telecom saliendo de marco -con 3 por ciento de alza-, apenas positiva la crucial plaza de Grupo Galicia. Insertada en la tónica que gobernó a los recintos del exterior, lo más valioso resultó sostener lo conseguido. Y habrá que lucharlo.
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