8 de noviembre 2005 - 00:00

Cómo impacta el anuncio en dinero de argentinos

Después de 50 años de vigencia, el gobierno de Uruguay anunció la decisión de eliminar el esquema de las SAFI (Sociedades Anónimas y Financieras de Inversión), por considerarlo «anacrónico e inadecuado», según declaró el ministro de Economía de ese país, Danilo Astori.

Este esquema permitía a un extranjero realizar inversiones (en otros países) con fondos no declarados en su lugar de origen, utilizando la figura de una sociedad uruguaya, que prácticamente no pagaba impuestos.

Estas sociedades están definidas por la ley argentina como uno de los 88 paraísos fiscales (baja o nula tributación). Tienen una serie de características que las diferencian del régimen general de sociedades anónimas:

• Sólo pueden invertir en el exterior, es decir, fuera de Uruguay.

• Sus acciones son al portador, por lo que se desconoce legalmente quiénes son los accionistas que están detrás de dichas sociedades.

• Sólo están sujetas a un mínimo impuesto patrimonial, pero no pagan Ganancias.

«La decisión de eliminar las SAFI no se toma para perjudicar a algunos inversores argentinos. Es parte de la presión mundial que se está ejerciendo en torno a la lucha contra el lavado de dinero, incluyendo financiamiento a actividades terroristas»,
explicó un especialista argentino en sociedades.

Las SAFI existen desde 1948, pero fue a partir de los '70 cuando creció su utilización para disminuir el pago de impuestos.

Una resolución de la Inspección General de Justicia, implementada este año, desalentó esta figura off-shore para la tenencia de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires.

• Costo

Según explican a través de Internet informes de distintos estudios de abogados especializados, «existen empresas preconstituidas listas para la compra inmediata, cuya inscripción insume no más de 72 horas». El costo para comprar una SAFI no supera los u$s 2.000.

El gobierno uruguayo dispuso que las compañías existentes bajo esta modalidad deberán adaptarse al esquema de cualquier sociedad anónima a partir del 31 de diciembre de 2010, con lo cual perderían todo beneficio actual (no pago del Impuesto a las Ganancias, anonimato de accionistas, etc.). A partir de esa fecha tampoco podrán crearse nuevas empresas con estas características. Así está definido en la reforma tributaria presentada ayer.

El otro punto que tiene alto impacto sobre los argentinos que tienen fondos en Uruguay pasa por el secreto bancario. En este caso no se anunciaron modificaciones, aunque sí que «se dictarán normas que promuevan el levantamiento voluntario del secreto bancario a fines fiscales por parte de los contribuyentes».

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