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El año pasado las importaciones de bienes se ubicaron en u$s 21.600 millones, y de ese monto 78% correspondió a bienes intermedios, bienes de capital o piezas y accesorios para estos productos que son demandados básicamente por el sector productivo nacional. Con un tipo de cambio paralelo en $ 1,5 si la Argentina quisiera importar la misma cantidad de bienes este año, debería desembolsar 10.800 millones de pesos adicionales.
La cifra podría ser mayor si el dólar se disparara o menor si el país logra recuperar la confianza y permite levantar un sector productivo que pueda generar y sustituir algunos de los productos que se importan. Pero mientras esto no suceda (en algunos productos llevará tiempo crear una industria nacional), estos 10.800 millones seguramente saldrán del bolsillo de los consumidores y el derrame de los precios en la economía alcanzará a todos los sectores, incluso a los sectores de bienes no transables que representan en la Argentina 48% de la producción.
Una situación similar sucede con aparatos médicos, aparatos eléctricos, televisores, radios o relojes.
Por ejemplo, del total de la oferta de aparatos de radio, televisión y comunicaciones que hay en el país, sólo 40,4% es producción nacional. Y si bien 23,6% se destina como insumos al resto de los sectores, 36,4% de estos bienes se destina a los hogares, mientras que 38,3% se demanda como inversión, con lo cual su encarecimiento impacta entre consumidores y empresas.
En términos generales, toda la industria manufacturera tiene una dependencia importante del resto del mundo:
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