31 de enero 2001 - 00:00

Confianza del público en mínimo de 4 años

NuevaYork (EFE) - La confianza de los consumidores estadounidenses en la marcha de la economía del país cayó 11% en enero hasta el nivel más bajo en cuatro años. Esta es la cuarta caída consecutiva, según el informe que difundió ayer «The Conference Board».

En enero, el índice se ubicó en 114,4 puntos, desde los 128,6 puntos en que se encontró en diciembre y los 132,6 puntos de noviembre. Este nivel de enero es el más bajo desde diciembre de 1996, y también es inferior al que esperaban los analistas de Wall Street, que calculaban se ubicaría alrededor de los 124 o 125 puntos. También cayó con fuerza en enero el índice de confianza en la situación futura de la economía de los EE.UU., desde los 96,9 puntos de diciembre a los 77 puntos.

«El creciente pesimismo de los consumidores sobre las perspectivas de corto plazo de la economía ha llevado al índice de confianza futura a un territorio en el que generalmente se ubica en el período anterior a una recesión», aseguró Lynn Franco, encargada del estudio.

Menos compras

El nuevo pesimismo entre los consumidores se expresa en una reducción de sus planes de compras. El índice de «The Conference Board» encontró que apenas 2,6% de los consumidores espera comprar una casa en los próximos seis meses, comparado con 3,3% en diciembre.

Mientras que en diciembre 8,3% de los consumidores tenía planes para la compra de un automóvil en los seis meses siguientes, ahora sólo los piensa 7,2%.

Los expertos explican que el mayor costo de los combustibles de calefacción, la incertidumbre acerca del mercado de valores y el aumento de los despidos han llevado a la confianza a niveles muy bajos.

Por caso, el ritmo con que las empresas estadounidenses están despidiendo trabajadores ha aumentado de manera considerable en las últimas semanas a medida que la desaceleración de la economía de los Estados Unidos se vuelve más evidente.
La semana pasada las firmas estadounidenses anunciaron el despido de más de 100.000 personas, es decir, casi cinco veces lo normal durante una semana. Asimismo, en el primer día de la presente semana el número de despidos suma ya unas 30.000 plazas.

Los mayores recortes de puestos de trabajos anunciados en los últimos días corresponden a la industria automovilística, que ha sido afectada de manera particular porque la producción ha sobrepasado a las ventas, por el menor nivel de consumo de los estadounidenses. Por ello, las empresa del sector se han visto obligadas a tomar medidas drásticas, como reestructuraciones de operaciones y reducciones de costos que implican grandes oleadas de despidos.

La semana pasada se supo que
General Motors despediría a unos 14.000 empleados, y DaimlerChrysler dijo el lunes que dará de baja a 26.000 trabajadores de su división estadounidense, es decir, 20% de su fuerza laboral en este país.

El resto de los sectores de la economía también sufre debido a la menor demanda. La semana pasada hubo anuncios de despidos en la industria de las telecomunicaciones, otro sector que emplea gran cantidad de mano de obra.

Despidos

La empresa fabricante de equipos de telecomunicación Lucent informó de que despedirá a 10.000 empleados, cifra similar a las reducciones que intenta llevar a cabo la firma WorldCom. Sara Lee, la empresa de alimentos y vestuario, despedirá 7.000 empleados, a los que se suman 5.500 de la cadena de tiendas de JC Penney, 4.150 de la automovilística Ford y otros 3.600 de Textron. La compañía fabricante de equipos de impresión Xerox informó el lunes que despedirá a 4.000 empleados en el primer trimestre. Menos impresionantes en número, pero igualmente importante en proporción, son los numerosos despidos que se han anunciado en muchísimas empresas de Internet.

Para los expertos, las cifras de despidos «exageran» la tendencia hacia la desaceleración en el mercado laboral porque los anuncios no siempre se traducen en despidos efectivos.

Los analistas cuentan que a principios de la década de los años 1990, cuando la economía estadounidense atravesó un corto período de recesión, se hicieron muchos anuncios de despidos, pero que cuando la economía comenzó a recuperarse muchos de estos despidos «anunciados» no se llevaron a cabo.

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