Agustín
Rossi, Felisa
Miceli y
Alberto
Balestrini
ayer, cuando
la ministra
dedicó no
más de 45
minutos para
explicar en
Diputados
las características
generales
del Presupuesto
para
2007.
Felisa Miceli demoró ayer no más de 45 minutos en explicar a la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados las líneas generales del Presupuesto 2007. Cuatro temas fueron el eje de la explicación: el nivel de crecimiento previsto (4%, cuando la mayoría de los economistas considera que, como mínimo, el país crecerá 6%), el tipo de cambio alto como base del modelo económico, el destino que se dará a los fondos que se recauden por encima de la pauta presupuestaria y la política de asistencia social y a jubilados.
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La ministra explicó que si existen recursos adicionales a las proyecciones de recaudación -como será con seguridad al haber subestimado el crecimiento- serán destinados a mejorar la situación previsional, sostener la educación y aumentar los salarios de la administración pública. Con relación al primer punto, el propio proyecto de Presupuesto establece, como adelantó este diario, que habrá más aumentos para jubilados que el 13% anunciado de acuerdo con la evolución de la situación financiera.
«Nuestro gobierno será absolutamente responsable y si el crecimiento de los recursos es mayor que lo presupuestado, se destinarán a aumentar el gasto previsional, educación y salarios de la administración pública», dijo Miceli.
La exposición ante los diputados tuvo dos segmentos: la defensa de las mejoras de los indicadores de la economía y más tarde una amplia explicación sobre la cautela frente al crecimiento del país previsto para 2007.
El resto fue un resumen, sin profundizar en partidas y en temas técnicamente áridos -como sí deberán hacer desde la semana próxima los funcionarios de cada área-, de los logros publicitados por el gobierno, que sirvieron para despertar aplausos en el kirchnerismo. Por ejemplo, cuando la ministra afirmó: «Nunca hubo en la Argentina una política económica de esta magnitud para los jubilados».
Pilares
En cuanto a la sanidad de las cuentas fiscales, Miceli explicó: «Por primera vez, los pilares son los superávits gemelos -fiscal y de cuenta corriente- y tenemos que comprometernos a mantenerlospara seguir creciendo a este ritmo», dijo.
Habló también de la mayor facilidad en el manejo actual de la deuda, aunque reconoció que «aún tiene mucho peso en las finanzas públicas nacionales», y del nivel de reservas en el Banco Central al anunciar: «Esta semana estamos recuperando el total de las reservas que teníamos a fines de 2005, cuando se pagaron casi u$s 10.000 millones al FMI».
Miceli sabe que la oposición machacará durante todo el debate del Presupuesto 2007 con la subestimación de la proyección de crecimiento sobre la que se calcularon los ingresos presupuestarios. Y por eso volvió sobre el tema por lo menos en dos ocasiones: «Sabemos que hay cálculos superiores a 4% de crecimiento, pero nosotros no queremos volver al pasado generando expectativas que después no se pueden cumplir». El argumento no convenció.
La forma en que el gobierno de Néstor Kirchner manejó este tema es ya un clásico. Todos los proyectos de Presupuesto que presentó esta administración tuvieron una pauta de crecimiento de 4%, cuando la realidad luego indicó que el promedio de la época fue de casi 9%. Eso significó que el Ejecutivo consiguió reunir durante todo ese tiempo excedentes de recaudación por encima de los $ 30.000 millones, que fueron distribuidos por fuera del cálculo presupuestario.
Otros aspectos que resaltó ayer Miceli fueron el monto disponible para el pago de deuda, que será 11,5% superior al establecido para 2006 y que la ministra explicó por el aumento de tasas internacionales y el mayor costo de la deuda atada a la inflación y el crecimiento de la economía.
La oposición, casi con unanimidad, criticó ayer los números expuestos: «A este Presupuesto le falta sinceridad cuando plantea una pauta de crecimiento de 4%. Ya sabemos que el arrastre de 2006 es de 3,55 para 2007. Se subvalúa el crecimiento para poder hacer un uso discrecional de los fondos -dijo el radical Miguel Giubergia-; no está prevista una reforma impositiva, el impuesto que más recaudará es el IVA y continúa así el régimen regresivo».
El arista Adrián Pérez atacó el mismo punto: «Si bien hay una mejora en el tema previsional, no existe una reforma integral del sistema tributario, aún en un contexto del crecimiento de la pobreza en los mayores adultos».
Jorge Sarghini, lavagnista del ex duhaldismo opositor, no fue la excepción: «Como ya lo dijimos cuando se votaron los superpoderes, el proyecto puede ser éste o cualquier otro, porque con la vigencia de aquéllos, el gobierno puede modificar cualquier cosa que vote el Parlamento».
Por el Interbloque Federal, Luis Galvalisi también cuestionó esa delegación de facultades, que por amplia vuelve casi abstracto el trámite de votar el Presupuesto al permitir su modificación integral.