Una fuerte reducción de la pobeza se registró durante los últimos 12 meses al caer al 31,4 por ciento al término del primer semestre de este año, 7,5 puntos por debajo del 38,9 por ciento registrado a fines de igual período de 2005, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
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En el primer semestre de 2003, en el inicio de la gestión de Néstor Kirchner como presidente, el índice de pobreza se ubicaba en el 54 por ciento.
Junto a esta baja en la pobreza también se registró un menor índice de indigencia, comprendida como aquellas personas a las que no les alcanza el dinero para comer, y que estan incluídos dentro de los pobres.
La cantidad de indigentes alcanzó al 11,2 por ciento de los habitantes al término del primer semestre, mientras que en el mismo período de 2005 fue de 13,8 por ciento.
En el 2003, la indigencia afectaba al 27,7 por ciento de la población.
Cabe destacar que entre un año y otro la actividad económica creció a una tasa del 8,0 por ciento, y la desocupación bajo del 12,1 al 10,4 por ciento, en medio de una política de mejoras salariales.
Los mayores niveles de pobreza se anotaron en Resistencia, con el 55,6 por ciento; Corrientes 51,7; y en torno al 48 por ciento en las ciudades de Formosa, Catamarca, y Jujuy.
Los partidos del Gran Buenos Aires en su conjunto, donde se concentra casi un tercio de la población del país, registraron un índice de probreza del 34,5 por ciento, casi la mitad que en el primer semestre de 2003.
El asesor presidencial y economista de las Naciones Unidas, Bernardo Kliksberg, recordó que el crecimiento economómico no garantiza por si solo una menor pobreza y puso como ejemplo que durante los '90 el producto bruto interno (PIB) de Argentina creció, "pero los índices de pobreza aumentaron todo el tiempo".
"La teoría del derrame (de la riqueza) que amparó las políticas económicas de (Carlos) Menem no funcionó en ningún lugar del mundo", aseguró.
Kliksberg en declaraciones a la prensa antes del Congreso Internacional de Responsabilidad Social Empresarial realizado en la Facultad de Ciencias Económicas a principios de mes, no dudó en señalar que "la principal causa de la pobreza es la desigualdad" y que "si se mejora la distribución de la riqueza, baja automáticamente la pobreza".
"La desigualdad es producto de políticas económicas. En Noruega, la distancia entre el 10 por ciento más rico y 10 por ciento más pobre es de 1,5 a 1. Aquí, 36 veces", recordó.
Destacó que esta pobreza en Argentina resulta "paradojal, ya que sucede en un país con enormes recursos naturales y con capacidad de alimentar a más de 300 millones de personas".
Kliksberg destacó que la desigualdad también está relacionada con el "Estado ausente" de la década del `90.
"El haber retirado las políticas públicas en momentos en que subía la pobreza agravó la situación social. No necesitamos suprimir ni desarmar al Estado. Se necesitan políticas públicas de primera calidad", aseguró el especialista.